La mezquita de la M-30 congregó ayer a cientos de musulmanes para rezar en los primeros días del Ramadán. Algunos de ellos ven con preocupación la situación que se vive actualmente y consideran que, tras el año 2001, la convivencia «ha empeorado», y perciben «más tensión».
Comienza el Ramadán y durante los próximos treinta días los musulmanes tienen que cumplir con uno de los cinco pilares básicos de su religión. El Sawm es un mes de ayuno que coincide con el noveno mes lunar, ya que la religión musulmana utiliza para sus fiestas este almanaque, y no el solar, habitual en los países occidentales.
Al finalizar estos días se celebrará el Id al-Fitr, la fiesta mayor de la religión mahometana que marca el fin del mes de ayuno. «Los cristianos y los judíos tienen fiestas similares», comentaba ayer una de las personas que acudía a orar a la mezquita. «La gente se extraña del ayuno, pero es una cuestión de fe, algo de nuestra religión, no es algo raro», según decía un musulmán.
Los otros cinco preceptos básicos de la religión se refieren a la oración, la limosna, la peregrinación a la Meca y la profesión de la fe, todos ellos están explicados en una serie de carteles que se exponen en el vestíbulo de entrada de la mezquita, en árabe, inglés y castellano.
Los musulmanes madrileños tienen como lugar central de oración en la ciudad la mezquita de la M-30, un gran edificio de mármol blanco y apariencia regia que se erige junto al tanatorio. En él sobresale un gran minarete que se puede ver desde lejos. La mezquita, además de un lugar religioso, es en este caso un centro cultural.
La situación actual
A la mezquita la gente asiste para orar, pero también para encontrarse con otras personas que profesan su misma religión y poder conversar un rato. Cuando son preguntados por la situación actual y su vida en Madrid hay opiniones de todo tipo: «desde el año 2001 la convivencia ha empeorado, hay más tensión», manifestaba un fiel que había acudido a la mezquita. Jilali Elgazzar estaba de acuerdo con esto: «Te ven como un peligro», comentaba sobre su actual vida en Madrid.
También había opiniones discordantes. Azzedin, un musulmán de origen argelino que lleva diez años viviendo en España decía que cuando llegó a este país hizo todo lo posible por integrarse, ya que le habían enseñado así. Gracias a ello, él nunca ha notado en su alrededor problemas de convivencia. Más bien al contrario, de hecho comenta que tras los atentados del 11 de marzo le pidió un policía la documentación, y una vecina que se encontraba en ese momento allí le dijo a la policía que en ese caso no hacía falta, que Azzedin estaba plenamente integrado en la comunidad.
Azzedin buscaba conocer más en la feria del libro que se celebra en la mezquita. «Cuando un hombre se acerca a un sabio termina conociendo lo que dice el sabio y lo que ya sabía él», decía este hombre recordando un proverbio. Para esto en la mezquita es importante el imam. «Es gente con muchos estudios y que sabe dar consejos», decía uno de los feligreses que se encontraba en el lugar.
«Intento que mis hijos no vean la televisión», comentaba uno de los asistentes al templo, «prefiero que saquen ellos sus propias conclusiones».
Sobre la labor de los medios de comunicación también había dudas, «muchas veces dan una visión superficial de la religión y no se paran a contemplar el día a día», decía un musulmán residente en Madrid. «Algunos medios identifican el islam con el terrorismo y eso es muy grave», comentaba otro de los fieles.
Estos días están siendo especialmente convulsos tras unas declaraciones del Papa Benedicto XVI. «Por lo menos ha pedido perdón» comentaba Elgazzar. Otro de los feligreses se mostraba extrañado por las declaraciones del Pontífice, «es un hombre con una gran formación y muchos asesores, parece mentira que haga manifestaciones de este estilo», decía este hombre.
Casi todos estaban de acuerdo en que tanto las declaraciones del Papa como las últimas de José María Aznar realizadas esta semana diciendo que los musulmanes tienen que pedir perdón por haber estado en España durante siglos habían sido «muy fuertes».
A la salida del recinto aparecían unos españoles no musulmanes que se encontraban allí para «curiosear» y descubrir algo diferente que no conocían. Algunos de ellos comentaban que tienen cerca algunos musulmanes y que querían comprender un poco mejor en qué consiste este mes de ayuno preceptivo para los mahometanos. «El bar de uno de ellos va a estar cerrado durante estos días por el Ramadán, me apetece saber qué es esto» decía uno de ellos.
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