El partido Ciutadans ha presentado un cartel electoral en el que aparece su candidato, Albert Rivera, desnudo como un bebé. Dicho pasquín nos informa de que ha nacido esta nueva formación política, a la que únicamente le importan las personas. Agrega, dirigiéndose a cada uno de sus lectores, que "no nos importa dónde naciste", "no nos importa la lengua que hablas" y "no nos importa la ropa que vistes". Y remata esta serie de negaciones con un afirmativo "nos importas tú", que a algunos les evocará la letra de Piel Canela - "Me importas tú, y tú, y tú, y nadie más que tú"-, bolero que cantaron, entre otros, Los Panchos.

El de Ciutadans es un cartel infrecuente en la escena política, y eso me mueve a comentarlo. Vayamos por partes. En primer lugar, la desnudez. Recuerda Cirlot en su Diccionario de símbolos que "ya el simbolismo cristiano distinguía en la edad media entre nuditas virtualis (pureza e inocencia) y nuditas criminalis (lujuria o vanidosa exhibición). Por eso, todo desnudo tiene y tendrá siempre un sentido ambivalente". Y concluía: "Evidentemente, la expresión de la forma, sea natural o artística, induce en una u otra dirección al contemplador".

Para el contemplador arriba firmante, una vez sopesada la expresión de la forma, estaríamos ante un caso de nuditas virtualis.La mirada (frontal, pero fría) de Rivera, su hieratismo y sus manos cruzadas sobre los genitales nos alejan de un tableau descocado. Pero podría estar algo equivocado. Vagando por blogs afines a Ciutadans, he sabido de las inquietudes de quienes tomaron la foto: "Había que tener cuidado con la arrogancia, con la juventud, con la fuerza, con la candidez y con el erotismo...". Al parecer, convenía reflejar "algo de todo eso, pero sin que predominara nada". De modo que candidez, sí, pero con su dosis de erotismo. Y también con una intencionalidad: la idea de fotografiar a Rivera en cueros - para algunos, prueba de transparencia- obedece al deseo pragmático de "traspasar el cinturón de hierro mediático" en "poco tiempo" y con "pocos medios". Solución: fuera corbatas (y calzoncillos), fuera sonrisas Profidén, fuera telones de cielo azul con nubes de algodón. En su lugar, un desnudo, recurso propio de la publicidad de bienes de consumo. Sin duda, una opción barata, en términos de tiempo y medios. Y también en términos de ingenio, lo que resulta decepcionante y dificulta su asociación con una propuesta de futuro.

En segundo lugar, los lemas. "No nos importa el lugar en qué naciste" y "No nos importa la lengua que hablas" parecen oportunos, al sintonizar con el razonable afán de Ciutadans por rebajar el ruido nacionalista de la política catalana; esto es, con la exigencia de que se atienda a las necesidades perentorias de los ciudadanos antes que a sus orígenes e identidad. Pero el lema "No nos importa la ropa que vistes", que alude probablemente a la diversa condición social de los potenciales votantes, resulta redundante junto a un desnudo.

"Nos importas tú", concluye el cartel, reiterando que para Ciutadans priman los derechos individuales. En eso llevan razón cualitativa y también cuantitativa, puesto que son muy pocos los que no los reivindican y tan sólo una parte quienes los subordinan a unos supuestos derechos nacionales. Ahí, en lo cuantitativo, radica un elemento capital: de lo que se trata en unas elecciones es de recibir el mayor número de votos. Y, en este sentido, debemos considerar como una bendición para Ciutadans el hecho de que su candidato sea varón: el mismo cartel con una candidata desnuda habría indignado a demasiados.