Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, se ha subido a los zapatos con plataforma. Lo último de lo último. De Dior a Prada, pasando por Yves Saint Laurent y Chloé, todas las grandes firmas de la moda han lanzado sus zapatos con plataforma. Aguirre, que está siempre al loro, no ha dudado en subirse a/en ellos.

Al buen olfato periodístico de Martínez-Simancas no se le pasó que en la jornada del Debate sobre el Estado de la Región la presidenta de Madrid se alzara sobre unos zapatos de plataforma, el último grito en el universo mundo. Bien es cierto que Aguirre no eligió la fecha del 19 pasado, día de su larga intervención en la Asamblea, para el estreno, sino la del 16, en la presentación de la Pasarela Cibeles en Sol. Era el momento.

Fue ese día, al tiempo que Cuca Solana ponía en marcha la ley de pesos y medidas para las maniquíes de la Pasarela, cuando Aguirre se subió a las plataformas, que son dos, una en cada pie. Aguirre, sin problemas con el 18% de la masa corporal pese a su ajetreo, tiene destreza suficiente para alzarse 14 centímetros sobre el nivel de su mar particular. ¡Con una hora y 37 minutos de prédica desde esa altura! Sin perder el equilibrio.

Aguirre en el Debate quiso estar por encima de sus oponentes... Sorprendió a muchos el primer día por su talante moderado, que es el que le puede conducir a más altas cimas. El detalle más significativo, por encima del punto del IRPF; del 4,2 de crecimiento en el primer semestre de 2006, e incluso de la ayuda de hasta el 70% para instalar ascensores, fue su apelación al ciudadano. Una llamada para activar esta sociedad del bienestar demasiado aburguesada. Por cierto, lean el libro Dos recuerdos (Acantilado), recientemente editado en España, del siempre interesante Keynes, donde escribió sobre la necesidad de «un diagnóstico sólido de la naturaleza humana». El lector sabe que Keynes no fue precisamente un Adam Smith. La «mano invisible», del liberal Smith, para el economista del grupo de Bloomsbury de los Woolf era el Estado.

Presidente Simancas. Por lo que dijo, y cómo lo dijo, Rafael Simancas quiso estar en presidente de Madrid, es el papel al que aspira. Como Esperanza Aguirre estuvo en presidenta de España, que ella dice que no es un papel al que aspire.

Simancas, inteligente y calculador, más germano que hispano, concretó su intervención en temas cercanos a la calle. Mientras Aguirre se mueve en macroeconomía, Simancas batalla en la microeconomía. No es extraño que a la oposición Aguirre le parezca la «Acorazada Brunete», como piensa Gregorio Gordo, el sucesor de ese «caballero rojo» que es don Fernando Marín. ¡Don! O «batallón de combate», al decir de Simancas.

Si las chicas son guerreras, Aguirre es, indudablemente, de las más destacadas dentro de la tropa. Las aulas, los hospitales, la construcción, la movilidad o los inmigrantes, son los importantes caballos de batalla de Simancas. Sin descuidar tanto como se pueda pensar estos extremos, Aguirre tira por elevación. El ciudadano, dice ser su propósito.

Gallardón, el elegido. Acaba de salir de las prensas una edición de Historias (Cátedra), de Cornelio Tácito, autor amado por el centenario Ayala. Tácito, como historiador, observa, con tristeza, el paso de la República al Imperio en Roma, y lo que pasaba entonces. Habla de que «quienes obtenían como botín cargos sacerdotales o consulares, procuraciones o poder en la sombra, todo lo pervertían y por todo sembraban el odio o el terror». Un tiempo de «múltiples desdichas», viene a concluir. ¿Nos suena? Tácito suspira por un tiempo pasado en el que el ciudadano de Roma era lo más importante, en aquella República en la que después de estar al frente del pueblo en una batalla, Cincinato, por ejemplo, se volvía a su labor como un ciudadano más, sin enquistarse en el poder. El ciudadano. Pero un ciudadano activo, creador. Vale.

Esperanza Aguirre ha propiciado que Ruiz Gallardón encabece la candidatura del PP al Ayuntamiento de Madrid. La suerte está echada. Un dato más con el que ha de contar Ferraz a la hora de elegir a su ariete para la Plaza de la Villa. Zapatero, con el beneplácito de Simancas, no quiso quemar a Jiménez en la batalla de Madrid. Se busca un civil. Todavía no se sabe la lista con la que irá Gallardón, aunque Ignacio González ha dado alguna pista. Pero se ocultan las cartas. Mientras, Ferraz ha lanzado al ruedo a Oscar Iglesias, cubriendo la retirada de Jiménez. Y se busca un civil. ¡Un civil! ¿Habrá un ciudadano, como Cincinato, capaz de encabezar esta batalla del PSOE en Madrid? Al final, Oscar Iglesias...

La noche en blanco. Alicia Moreno, pasada la historia de Rubianes, sin romperse ni mancharse, nos propone hoy «La noche en blanco», siguiendo la andadura cultural de otras capitales europeas. Lo de Rubianes -independientemente de sus palabras sobre cierta España, siendo crédulos- no dejó de ser un atentado contra la libertad de expresión. El texto de la función se ha publicado y es una dramaturgia con valor del asesinato de nuestro poeta. Lo de La Noche en Blanco es un seguidismo que puede resultar benéfico, pese a ser franquicia cultural. ¡Cuando aquí sabemos inventar! El 20 de abril se celebró La noche de los libros, sin ir más lejos, de Anaut y Fisas. Oscar Iglesias y Rosa León ya pusieron de manifiesto nuestra verdadera realidad cultural al subrayar que en el verano se cerraron en Madrid la mayor parte de los teatros. Un verano que debería tener todos los días nuestras noches en blanco, atractivas para propios y extraños.

En fin, Ruiz-Gallardón, con lo de Rubianes, ha templado los espíritus de su partido. Y ha recibido su premio. Está contento. Pero si vuelve a ganar, como dicen las encuestas, tendría que modificar bastante su deriva. Es un encantador de serpientes. Sin embargo, ahí está la advertencia de los parlamentarios europeos sobre las indemnizaciones en el Manzanares. ¡Y ahí está la obligación de cumplir la directiva de impacto ambiental en el Paseo del Prado! Ya sabemos que la M-30 la acabará a tiempo. Pero, como se vio en el nuevo programa de Telemadrid, Madrid opina, que conduce un recuperado para la pantalla Ernesto Sáenz de Buruaga, la movilidad es el talón de Aquiles de Gallardón. «Así son las cosas...», que dice Buruaga.

El último minuto. Fisas también mira al exterior. De otra forma. La semana pasada vimos que llevó al pintor Gordillo a París. Esta semana se ha traído a Madrid, de Berlín, Salzburgo, Londres, Nueva York..., la «taquilla del último minuto». En la Plaza del Carmen habrá un punto de venta donde, desde las cinco de la tarde, se podrán conseguir localidades de teatros de Madrid, para el día, al 50%, o casi. Este Fisas organiza hoy en Alcalá 31, en «el último minuto» de la Pasarela Cibeles, el festival Ego, donde desfilarán modelos amateurs con creaciones de diseñadores de fuera del circuito. ¡Parece que se respetará lo del 18% de la masa corporal! De los zapatos de plataforma no se sabe nada.

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