El ministro Rubalcaba está en apuros y con él su Gobierno y los grupos parlamentarios que el miércoles anunciaron el bloqueo de la acción parlamentaria del PP sobre el 11M, en una iniciativa muy poco democrática que además obliga al PP a seguir los encargos de su diario de cabecera, y en este caso con razón porque o Rubalcaba ha mentido en el Congreso de los diputados, durante la pasada interpelación al Gobierno sobre el 11M, o le han tomado el pelo en el seno de la Policía, o se ha pasado de listo al anunciar que no existía documento alguno donde se hablara de relación de ETA con el 11M, lo que ha resultado ser falso porque documento lo hubo, aunque ahora digan que era un borrador y que el definitivo, ¡oh casualidad!, no cita a ETA aunque el borrador sí lo hacía.

El caso es que estamos ante una burda y calculada manipulación de un documento de escaso o relativo interés policial o judicial pero cuya manipulación revela el intento de tapar las siglas de ETA, lo que da alas a la teoría conspirativa, deja en muy mal lugar al Gobierno y relanza a los activistas del PP, que esta vez, y con motivo, volverán otra vez a interrogar a Rubalcaba sobre este incidente y sobre el 11M. A ello tenemos que añadir que una vez más el Gobierno ha caído en una trampa mediática-política porque cuando el PP pregunta en el Congreso al ministro sobre el documento alterado o desaparecido, el periódico El Mundo ya lo tenía y lo que buscaba era la chapuza o las mentiras del ministro para meterlo de bruces en el atolladero en que está. Ésta es una práctica habitual del diario en cuestión.

El informe en cuestión de los peritos de la Policía —presunto borrador— en que se subrayaba la coincidencia de la presencia de ácido bórico en la casa de uno de los terroristas islámicos del 11M, encontrada en marzo del 2005, con restos del mismo ácido en una casa utilizada por ETA en Salamanca en el 2001, ha sido manipulado por la Policía para eliminar toda referencia a ETA, lo que en ningún caso constituía prueba alguna para determinar la relación entre ambos grupos terroristas, como lo señalan los peritos, que a la vez coinciden en que el ácido bórico puede ser utilizado para muchas cosas, como la ocultación del rastro de explosivos.

Pero no siendo determinante esta coincidencia no había por qué ocultarla, ni tampoco que borrarla del informe final enviado al juez Del Olmo, aunque sí cabía matizarla a la vista de las muchas interpretaciones que permite el caso del ácido bórico. ¿Por qué se ha mutilado o alterado dicho documento antes de enviarlo al juez? Pues no lo sabemos, a la vista de las declaraciones de Rubalcaba y de la Policía, empeñados ambos en hablar de borrador cuando se habla de ETA y de informe oficial cuando se eliminan alusiones a la banda terrorista, según la decisión final de los jefes de la Policía, los que además añaden que el ácido bórico no tiene relación efectiva con explosivos o con el terrorismo.

Sin embargo, una vez más, los trucos de unos y las manipulaciones informativas de los otros han servido para dar pie a la política y recalentar el ambiente, sin que de todo ello pueda desprenderse prueba alguna de la relación de ETA con el 11M, pero sí las artes malabares de la Policía, las chapuzas o mentiras de Rubalcaba y las trampas que les ponen al Gobierno —con la ayuda de dirigentes del PP— los activistas de la gran conspiración del 11M, y todo ello en un momento en el que el Parlamento, el PSOE y sus aliados han anunciado un cerco político al PP. O sea, vuelta a la crispación y al lío de las manipulaciones mutuas para crear desasosiego o indignación, según se mire, en el conjunto de la población. Lo que buscan algunos y a lo que ayudan otros en este extraño espectáculo de la confusión.