Clinton recauda más de 2.000 millones dólares con su nueva estrategia para afrontar los desafíos del planeta.

El ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton se ha convertido en algo así como una multinacional de la filantropía.

Tras dejar la Casa Blanca, el dirigente demócrata es ahora un auténtico motor de iniciativas altruistas. Más de 1.000 personas, pertenecientes a los sectores más ricos e influyentes del planeta, han participado en Nueva York durante tres días en la segunda reunión de la fundación Iniciativa Global Clinton. ¿Objetivo?

Conseguir fondos para combatir algunos de los males que afligen el planeta: el cambio climático, la pobreza, las enfermedades y los conflictos interreligiosos y étnicos.

A través de esta fundación, Clinton promueve una gran campaña para que los más adinerados del planeta se comprometan en acciones concretas para hacer este mundo más habitable. Los buenos sentimientos que acompañan las típicas colectas populares norteamericanas adquieren con Clinton una dimensión mundial.

Este tipo de encuentros pretende ser también un foro de reflexión, un nuevo centro neurálgico de referencia sobre los grandes males que aquejan el planeta mientras a la vez la ONU celebra su asamblea anual. En el fondo subyace la idea de que el espíritu emprendedor o las iniciativas de la sociedad civil, de la empresa y de las ONG son incluso más fructíferas y eficaces que las que promueven los gobiernos.

Entre las personas que apoyan esta máquina de dar ideas y dinero se encuentran Bill Gates, creador de Microsoft; el inversor multimillonario Warren Buffet; Richard Branson, dueño de la multinacional Virgin; Carlos Slim, magnate de las telecomunicaciones en toda América, o Lee Scott, consejero delegado de la cadena Wal-Mart. Pero muchas otras personalidades acudieron a su cita: Laura Bush, los reyes de Jordania, Gerry Adams, los presidentes de Pakistán o Colombia, o el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana.

Las reuniones que promueve Clinton tienen vocación de cumbres alternativas a las grandes conferencias internacionales en las que los jefes de estado analizan los avances en la lucha contra el cambio climático o contra el sida. Clinton ha confesado que decidió impulsar esta fundación movido por la frustración que había sentido mientras fue presidente de los EE. UU. (entre 1993 y el 2001) al comprobar los lentos avances mundiales en la solución de los grandes retos del planeta. Se habla mucho, pero se decide poco. Por eso, en su cita anual, los patronos de la economía mundial deben asumir compromisos concretos y detallados. Es la condición que él impone. Es la nueva filosofía de acción frente a la lentitud del burocrático consenso que comporta el funcionamiento de los organismos de la ONU. Clinton incluso presumió de que este año había dejado en la calle a 15 de los participantes del año pasado; precisamente por no haber hecho los deberes.

El ex presidente confirmó en la segunda jornada que ya estaban en el zurrón 2.000 millones de dólares correspondientes a compromisos asumidos por este selecto club de ricos y famosos. El objetivo era superar los 300 compromisos y los 2.500 millones de dólares amasados el año pasado. "Asumir grandes desafíos y conseguir logros paso a paso" es la filosofía de este neoidealismo al estilo Clinton.

Y los compromisos no han parado. Laura Bush anunció una plan para invertir 16,4 millones de dólares para obtener agua en el África Subsahariana en una sociedad en la que participan las fundaciones Case y MCJ y la Administración Bush. El proyecto financiará ya 4.000 bombas para extraer agua con el particular REUTERS uso de la energía que procede de los pedales que hacen girar los niños en sus juegos ( "PlayPump").La fundación Case la creó Steve Case, cofundador de America Online, y la fundación MCJ la promovió Raymond Chambers, copropietario del equipo de baloncesto New Jersey Nets.

Richard Branson, fundador de Virgin, dijo que contribuiría con 3.000 millones de dólares los próximos 10 años para combatir el cambio climático (al que contribuyen también los vuelos de su compañía aérea). Siemens dijo que aportaría 10 millones de dólares en equipos de rayos X, sistemas de purificación de aguas y tratamiento de las enfermedades respiratorias a las comunidades rurales de China... Clinton no desaprovechó la oportunidad para meter baza en los conflictos bélicos. "La guerra de Iraq no ha ayudado al combate global contra el terrorismo", sentenció mientras iba haciendo recuento de las aportaciones económicas.