Ahora estoy convencido de que Mariano Rajoy sólo lee diariamente los cuatro periódicos deportivos, porque dije de él hace unos días que es un liberal de casino, que su liderazgo es inexistente, que carece de proyecto de Gobierno, que su ética de ciclista es dubitativa y que tiene perdidas las elecciones antes de que se celebren, y cuando me lo encuentro me habla de su tía monja y del miedo al helicópero. O se crece en las tribulaciones como aquel capullo de Job o respeta la libre opinión, y no estoy mirando a nadie.
Juró no subir a un helicóptero el día 1 de diciembre de 2005, cuando salió ileso, junto a Esperanza, en Móstoles. ¿Aunque sea presidente del Gobierno?, le pregunto. «Aunque sea presidente de la ONU no me vuelvo a montar en un helicóptero». Luego me cuenta que quiere durar como liberal sin equívocos hasta le edad de su tía, que con más de 90 años va cada mañana a las misiones.
Cree que las claves de un político, además de la salud, son el equilibrio, la decencia y no juzgar las acciones políticas simplemente por los réditos electorales. Me cuenta que le dijeron el martes en el Clínico que su tensión es 8-13. No necesitó someterse a examen neurológico aunque habitó en Moncloa; los primeros síntomas de la paranoia monclovita empiezan cuando sospechan de todos, y la fase terminal se detecta cuando se creen indispensables. Mariano estuvo todo el día mostrando pulmones, corazón, vesículas seminales y, al salir, se sintió el rey del mambo, no desconfió de Acebes, ni de Zaplana, porque los eligió él.
«Me encuentro muy feliz, muy tranquilo. Voy a dar la batalla». Es la de Stalingrado, le espera un invierno inhóspito. «La voy a dar. No tengo compromiso de ningún tipo con nadie. A Aznar no lo he visto desde julio, que me lo encontré en el aeropuerto cuando se iba a Córcega». Sus auríspices, Arriola y Montoro, le cuentan que el CIS daba una ventaja al PSOE de 3,5 con 80% del censo, con el 70%, gana el PP. Cree que la joya de la corona es Madrid, piensa que Esperanza y Gallardón ganarán por mayoría absoluta. «El PSOE está a la defensiva. Rubalcaba era el 75% del PSOE en el Congreso, y al irse al Gobierno se han quedado en cuadro. Están en la propaganda, en los titulares, nos quieren echar del Congreso en un pacto impensable en la Europa de hoy».
Sigue el consejo de Cicerón según el cual su conciencia tiene más valor que cualquier opinión. «Sueñan con un PP de patriotismo cursi, no lo logran y nos empujan a la extrema derecha». Sabe que el flanco del Gobierno es la emigración, pero no repetirá la mascarada de Francia donde al final quedaron la derecha y Le Pen. Hay que presionar a Europa para un plan Marshall urgente. «No he pedido ayuda para mi partido, sino para mi país».
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