Denuncia que los contribuyentes con rentas superiores a 60.000 euros son los más beneficiados.
CCOO denunció ayer en conferencia de prensa que los contribuyentes con rentas superiores a 60.000 euros anuales se beneficiarán del 25% de la rebaja del IRPF que entrará en vigor el próximo año, lo que supone un beneficio de 550 millones de euros para este tramo de rentas. Este grupo de contribuyentes apenas supone el 3% del total, esto es, menos de 500.000 declarantes, pero, en cambio, se beneficiarán del 25% de la reforma gracias a la rebaja del tipo marginal máximo desde el 45% hasta el 43%.
Así lo denunciaron ayer el responsable del Gabinete Económico del sindicato, Miguel Angel García, y el responsable confederal de Estudios, Fernando Puig, que calificó la reforma de «innecesaria, inoportuna, injusta y oportunista».
Ambos vertieron críticas demoledoras contra la reforma fiscal de los socialistas que, en la actualidad, se está tramitando en el Senado. CCOO denuncia, por ejemplo, que los contribuyentes con rentas por encima de los 100.000 euros anuales son los más beneficiados de la rebaja fiscal, sólo por detrás de las rentas inferiores a los 12.000 euros anuales, que disfrutarán de un recorte del impuesto superior al 12% como consecuencia del incremento de los mínimos personales y familiares y la aplicación del primer tramo a tipo cero.
Los contribuyentes menos beneficiados serán aquellos que tengan una renta de entre 15.000 y 35.000 euros al año, pese a que este segmento representa el 35% del total de declarantes del impuesto. En concreto, CCOO estima que las rentas de 35.000 euros anuales apenas tendrán una reducción del 1%, que quedará inmediatamente fagocitada por la inflación si el Gobierno sigue sin deflactar la tarifa.
En cuanto a la decisión del Gobierno de establecer un tipo único para las rentas del ahorro (que pasarán de tributar el 15% al 18%), el sindicato opina que esta medida, aplicada para aumentar la competencia en los mercados financieros, no será efectiva al aplicarse una tributación distinta en el caso de los dividendos y de los planes individuales de ahorro sistemático.
Igualmente, CCOO estima que este tipo único favorece a las rentas más altas, dado que el 0,3% de los contribuyentes que disfrutan de estas son los propietarios del 60,8% de los dividendos que se declaran en este impuesto, algo similar a lo que sucede con las plusvalías.
Para el sindicato, la reforma del IRPF «consagra y ahonda» el modelo del PP, basado en un «impuesto dual», con una tarifa progresiva para las rentas del trabajo y un tipo único para las del capital. CCOO estima que, con este esquema, es difícil que mejore la equidad, ya que, actualmente, las rentas del trabajo aportan el 77% de la base imponible del impuesto y «así va a seguir siendo».
A todo esto hay que añadir la rebaja del Impuesto de Sociedades, cuya principal novedad es el recorte progresivo de cinco puntos del tipo actual del 35%. CCOO estima que se trata de una reforma «innecesaria», ya que el tipo efectivo que pagan las empresas (una vez descontadas las deducciones) se sitúa en el 24%, «perfectamente competitivo» en la UE, según el sindicato.
Además, CCOO duda de que la deducción por reinversión de beneficios extraordinarios, que se ha limitado sólo a inversiones productivas, pueda ser controlada con los medios «insuficientes» de la Agencia Tributaria en materia de inspección.
Los portavoces de CCOO denunciaron también que ambas reformas (IRPF y Sociedades) tendrán un coste considerable para las arcas del Estado, que cifra en 6.800 millones de euros en los dos primeros años desde la entrada en vigor de dicha reforma (4.800 millones en 2007 y 2.000 más en 2008 por la rebaja gradual de Sociedades), 1.500 millones más que las previsiones del Gobierno.
Miguel Angel García apuntó que la reforma es «inoportuna». En su opinión, la economía española, que tiene una presión fiscal 5,1 puntos del PIB inferior a la media de la UE-25, no necesita 6.800 millones más para fomentar el consumo, sino un cambio del modelo productivo basado precisamente en el consumo y afectado por el déficit comercial, la baja productividad y la inflación».
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