La bolsa vive momentos de delirio eléctrico. Cada día un rumor sobre una OPA o un movimiento corporativo para constituir un grupo energético nacional permiten a la Bolsa situarse en sus cotas más altas en seis años, sin miramientos, por encima de los principales mercados occidentales.
Y eso que si leemos con detenimiento las palabras de Sánchez Galán a Jesús Cacho ayer aquí, queda claro que con el actual marco regulatorio es imposible abordar ninguna operación de fusión entre empresas españolas en el sector energético.
O sea que habrá que esperar a que cambie el marco, aunque en la bolsa ya se está calentando el asunto. Nunca es pronto si la dicha es buena.
Por otra parte, la idea de que cualquier empresa europea, por pequeña que sea, puede comprar una española, se filtra a tanta velocidad en los mercados que los ahorradores no piensan ni siquiera si puede ser cierto. Ayer mismo, se habló de que British Energy, una compañía que vale un tercio de lo que capitaliza Endesa, podría lanzar una OPA sobre Endesa. Y lo mejor a 33 ó 35 euros, que es lo que ahora pide Pizarro. Vale el nombre de cualquier empresa para que el rumor sirva de excusa. De la presencia y movimientos de Deutsche Bank, banco asesor de unos y de otros, en Endesa hablaremos otro día.
Entre lo que Pizarro pide y lo que inventan los mercados, los fondos de capital riesgo entran a saco en el valor y ya lo han situado por encima de los 29 euros, frente a los 25,5 de la OPA de E.ON. Fastuoso esto de las alzas violentas forjadas en la expectativa de una OPA más alta. Si se cumple, todos ricos, aunque se está fabricando una burbuja en torno al sector que seguro dará muchas plusvalías y seguro que más de un susto.
¿Quién iba a decir que Fenosa podría alcanzar los 39 euros la acción, si hace sólo un corto tiempo Florentino compró a 33 euros y los analistas y los periodistas le echamos los perros por pagar tan caro?
Por si faltaba gasolina a la caldera, hace unos días resaltábamos aquí cómo dos consejeros de la CNE habían elaborado un informe a favor de una fusión Enagás-Red Eléctrica que provocó y sigue provocando un cuantioso calentón en ambas entidades. Estas empresas han tenido que desmentir las conversaciones. Los órganos dependientes del ministerio de Industria son así: deberían publicar hechos relevantes cada vez que tienen una idea feliz.
Por cierto, paradojas tiene la vida. Ignasi Nieto, recién nombrado secretario general de la Energía, era hasta hace muy poquito un defensor acérrimo de las tesis de Montilla dentro de la CNE y ahora se ve obligado a hacerle los papeles a Clos con una posición bien distinta tras la clamorosa marcha atrás del Gobierno. En cualquier caso, en el sector necesitan tanto un interlocutor que ya han empezado a pedirle citas por arrobas.
Se habla de posibles compras de extranjeros y de la apertura de la puerta a los inversores foráneos después de que a E.ON le hayan traído al fresco las condiciones de la CNE y se le vaya a exigir lo mínimo minimorum.
Eso sí, Zapatero ha dejado claro en el Congreso que, aunque el final pueda ser feliz, el final lo van a dibujar los accionistas, la empresa y, evidentemente, el Gobierno. Vamos que si alguien quiere comprar, que llame a la puerta de La Moncloa. Bastará una o varias reuniones entre los presidentes de ambos Ejecutivos y, lo dicho, final feliz, si es que se tercia. Que las empresas sean privadas no importa, para eso está el Gobierno de turno.

Escribe un comentario