Medalla de oro en el europeo y de plata en el ‘mundial de cemento’. Así lo reflejan los datos que acaba de publicar la patronal del sector, que sitúan a España como el primer importador de cemento de Europa y el segundo del planeta, únicamente por detrás de los Estados Unidos.

Los datos de Oficemen indican, en concreto, que durante los ocho primeros meses de agosto las compras en el exterior de cemento y ‘clinker’ (cemento sin moler) se han disparado hasta las 7,1 millones de toneladas, lo que supone que ya casi la cuarta parte de lo que se consume en España procede del extranjero. En concreto, el 22,6% del total, cuando en 1998 -comienzo del boom inmobiliario- ese porcentaje se situaba en el 11%, menos de la mitad.

Según los datos de la patronal cementera, China es, con diferencia, el país que más exporta hacia España, representa el 40%. En total, 2,8 millones de toneladas. Tras el gigante asiático se sitúan Egipto, Rusia y Turquía, que no han dejado de aumentar su cuota de mercado en España en los últimos años al calor de los incrementos de demanda que se están produciendo tanto en la versión de obra pública como en la residencial.

La dependencia de la actividad productiva en las importaciones de cemento se pone de manifiesto con sólo tener en cuenta que si en España casi la cuarta parte de lo consumido procede del exterior, en Alemania este porcentaje tan sólo supone el 6% del total, por debajo del 12% de Italia, el 13% de Francia o el 16% del Reino Unido.

La tendencia creciente en el consumo de cemento se ha mantenido durante los ocho primeros meses del año, como indican los datos de la patronal del sector. El consumo, en concreto, ha crecido un 8,37%, una tasa que se sitúa, incluso, por encima de la registrada en los tres años anteriores, lo que da idea de la fortaleza actual.

Récord tras récord

Pero mientras las exportaciones han caído un 22%, las importaciones crecen un 0,76%. La caída de las ventas al exterior hay que achacarla a la mayor demanda interna. Dicho en otros términos, los exportadores no tienen necesidad de vender en el extranjero ya que su producción se consume en el interior. Y es que la producción nacional de cemento crece al 7,5%, un punto por debajo del consumo, lo que explica el ensanchamiento del desequilibrio.

La fuerte actividad constructora está detrás, lógicamente, de esta explosión en el consumo de cemento, que este año, según las previsiones del sector, batirá un récord histórico. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las previsiones calculan que este año se construirán en España entre 850.000 y 900.000 viviendas. Alrededor del 60% del cemento consumido se destina a edificación (principalmente residencial) y el resto a obra pública.