Yousif Hamdan ha venido a España por segundo año consecutivo para explicar la situación que vive su país tras la invasión norteamericana de 2003. Paradójicamente, este líder del comunismo iraquí, que fue perseguido por el régimen de Sadam Husein, lucha ahora junto a sus anteriores verdugos contra el Ejército de Estados Unidos.

El discurso que pronunció el Papa la semana pasada en la Universidad de Ratisbona, en el que utilizó una cita del emperador bizantino Manuel II que criticaba la difusión de la fe por medio de la guerra santa, es una «maniobra para desviar la atención de los crímenes que cometen los estadounidenses contra mi pueblo» y de «los asesinatos selectivos perpetrados por los israelíes contra los palestinos». Ésta es la lectura que hace Yousif Hamdan (1941), líder de la Organización Comunista Unión del Pueblo -una escisión del Partido Comunista iraquí que se opone a la ocupación norteamericana del país- de las palabras de Benedicto XVI.

Según Hamdan, el Sumo Pontífice tiene hoy un «carácter político» y se encuentra al servicio de la «estrategia de dominio» de EEUU. «No es un papa espiritual, como los de la Edad Media. Es político». Olvida que en la época medieval los sucesores de Pedro eran jefes de un Estado que ocupaba gran parte del territorio italiano y tenían un ejército a su disposición.

Yousif Hamdan ha venido a España, invitado por el PCE, para explicar la situación en la que se encuentra su país, tres años después de la invasión norteamericana. La organización a la que pertenece forma parte de la Resistencia y lleva a cabo ataques contra las fuerzas ocupantes «no contra el pueblo», explica. «No somos terroristas, somos fuerzas que luchan contra la ocupación».

«Antes de la invasión, los estadounidenses habían creado unos escuadrones armados a los que llamaron Fuerzas de Liberación de Irak. Fueron adiestrados en EEUU, Italia y otros estados miembros de la OTAN y también en países limítrofes con Irak». Estos «escuadrones de la muerte», asegura, son los que ejecutan los ataques contra la población civil y las instalaciones sanitarias iraquíes, «no la resistencia». «El terrorismo es algo inherente a EEUU».

«Manipulación»

Hamdan sostiene que «el imperialismo norteamericano» dispone de muchos medios para «manipular la realidad» e insiste en que la Resistencia no ataca a civiles, sino a las fuerzas de ocupación. Y añade que otros «escuadrones de la muerte» entrenados por Irán y reclutados entre los iraquíes de confesión chií también llevan a cabo crímenes contra civiles. Preguntado por los motivos que tendría Teherán para intervenir en el conflicto, responde tajante: «Irán es un enemigo del panarabismo». Se refiere a la ideología política que propugna que todos los pueblos árabes conforman una única nación y, por lo tanto, deben caminar hacia la unidad política.

El panarabismo fue también, siempre según su punto de vista, el motivo que llevó a EEUU a invadir Irak «aún por delante de la riqueza petrolífera de mi país. Si el mundo árabe estuviera unido, ni los norteamericanos ni nadie podrían atacarnos. La estrategia norteamericana es crear un Nuevo Oriente Próximo que salvaguarde sus intereses en la región, y para eso es imprescindible que los árabes no estemos unidos». Y lamenta: «El mundo árabe es el único lugar de la Tierra donde hay pueblos sometidos a ocupación: Palestina, Irak y el Golán [el territorio sirio del que Israel se apoderó en 1967].

La Resistencia iraquí está compuesta por fuerzas muy diferentes, llegando hasta la paradoja de que personas que estaban perseguidas durante la dictadura de Sadam Husein -como es el caso de Hamdan, a quien el anterior régimen condenó a muerte por su lucha por la democracia- combaten ahora codo con codo junto a sus antiguos verdugos porque ahora tienen un objetivo común: expulsar de su territorio al Ejército norteamericano y a sus aliados.

Hamdan piensa que el Gobierno español se equivoca al enviar soldados al Líbano. «Mi partido envió una carta a Zapatero agradeciéndole que retirara las tropas de Irak. Aquello fue un reconocimiento del error cometido por el Gobierno anterior. Rechazo la política de envío de tropas a países árabes y pido a Zapatero que no siga por ese camino».

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