Los conflictos internos en la Agrupación Municipal Socialista de Oviedo (AMSO) suelen sucederse los unos a los otros con tanta frecuencia --por lo menos, los últimos veinte años-- que podrían considerarse imprescindibles para ayudar a comprender el por qué del estado de la cuestión partidista en la sociedad española contemporánea.

Algunos sostienen la teoría de que esas disputas familiares de los socialistas ovetenses son la aportación definitiva para que las mayorías absolutas, que consigue el inevitable señor regente de la ciudad-estado de Oviedo, sean ininterrumpidas desde 1991: el primer año que se presentó a las elecciones municipales hasta el día de la fecha que es, precisamente, víspera de otra convocatoria electoral que tendrá lugar en la primavera del año 2007.

SIN ANIMO de contradecir a quienes opinan así, se podría decir también que la clave de los brillantes éxitos electorales del señor regente no está, como se piensa, en los conflictos internos de la AMSO sino que se deben sobre todo a la naturaleza política de la sociedad local. Oviedo es por herencia ideológica, por costumbre social y por utilidad cívica ( o cínica ...?), una ciudad de derechas de toda la vida. Aquí, ha sedimentado el poso histórico de aquel frenético militarismo que caracterizó a la restauración borbónica; un frenesí que tuvo días de esplendor y gloria en los años 1817, 1934 y 1936; y aquí, ha remansado también el pensamiento pequeño burgués tutelado, paternalmente, por la ideología de la alta burguesía, que estaba, entonces, en donde sigue estando ahora: a medio camino entre la inteligencia rural y los intereses de sus negocios fiducidiarios.

Oviedo fue la primera ciudad española franquista que hubo en este país (años 20 del siglo pasado). Cuando Franco no era todavía ni siquiera un leve atisbo de futuro Jefe de Estado y Generalísimo de los Ejércitos, la buena sociedad ovetense lo tituló Caudillo ... El peso de esta historia continúa determinando la actitud política y las consiguientes conductas sociales de la mayoría de los actuales ovetenses, ya sean castizos o simples epígonos censados en la municipalidad. Unos, lo son por tradición familiar; otros, por mero mimetismo social. Quizá, podría añadirse un tercer elemento influyente: los intereses creados...

ES INDISCUTIBLE -por lo menos, no imposible de razonar- que los conflictos internos -o los debates irritados- que se producen puertas adentro de un partido político son privados, por consiguiente de la única incumbencia de sus afiliados, protagonistas de los mismos de una u otra manera.

Sin embargo, en un sistema como el actual, rigurosamente partitocrático, con solo dos grandes partidos monopolizando la vida pública -ambos constituyen un movimiento nacional ...- es lógico pensar que los conflictos que alteran sus ritmos orgánicos acaben influyendo también en la sociedad en general. El ruido de esa disputa familiar en la AMSO repercute en la calle con la intensidad que determinan los medios de comunicación, empeñados, generalmente, en industrializar el espectáculo político de acuerdo con los modernos métodos de márketing comercial. Según esta técnica, es obvio decidir que, por ejemplo, una "suspensión cautelar de militancia" tiene más atractivo mediático si se la presenta como "una expulsión de afiliados". El manejo hábil de los medios de comunicación produce milagrosas influencias en la opinión pública.

Esto lo saben muy bien quienes manejan los hilos que ponen en movimiento a los partidos, ya que ellos mismos son usuarios también del mismo método. Quienes censuraron, primero en familia la elección digital de la persona que representará a la AMSO en las próximas elecciones municipales, se convirtieron en rebeldes cuando utilizaron a los medios de comunicación para expresar sus discrepancias. Pero la razón del enfado de la oligarquía, que constituye el aparato que controla el actual partido socialista en Asturias, es también lógica puesto que sabe, mejor que nadie, lo que significa intentar atraer las simpatías de la opinión pública para, con su apoyo, trabajar eficazmente en el terreno ideológico.

El conflicto familiar de la AMSO ya es un problema público. Además, ideológico, porque la minoría de los afiliados han cuestionado la acción de sus dirigentes más o menos en los siguientes términos: a) denunciando el precario estado de la libertad de opinión en un partido que se considera democrático -como no podía ser menos-; b) no se han respetado los derechos de la minoría; c)la supresión de las elecciones primarias, para elegir al candidato a la alcaldía de Oviedo, pone en duda la fiabilidad de la participación de los afiliados en la gestión de los intereses del propio partido.

Pero esto no ocurre solo en la AMSO, sino en todos los partidos del sistema. Ahí está, por ejemplo, el PP con sus vientos de fronda... Este es un mal nacional, derivado seguramente de la supresión de la democracia de participación para imponer -como manda la Constitución- la democracia representativa ; con la cual, se ha vuelto a recuperar la democracia orgánica en donde las responsabilidades de las bases han sido sustituidas por los intereses de las cúpulas. Cuando se habla, con la boca llena de libertades , de democracia lo que se está diciendo en realidad es democracia oligárquica . Aquí, ya no hay más cera que la que arde. Como si fuera incienso.

Lorenzo Cordero. Periodista.