Fue más una fiesta para conmemorar los 75 años del nacimiento de Unió Democràtica de Catalunya que un acto electoral estricto. Y en un evento presidido por Duran Lleida en Lleida, rodeado de leridanos que ejercen de leridanos, no podía faltar el plato nacional de Lleida, que es un plato repleto de caracoles, ni manzanas de Lleida, ni un campeonato de butifarra, que es un juego de cartas y no de comer butifarras, ni otro de bolos tradicionales de los de antes de que se inventase la bola de madera, ni el Marqués de Pota, que canta el garrotí y la jota leridana, y ha compuesto un garrotí dedicado al Estatut aunque no le invitasen a cantarlo el Onze de Setembre en los fastos oficiales de Barcelona.

Duran se dedicó a glosar la historia y la ideología de Unió, basada en el "personalismo comunitario" de origen cristiano y en un estilo de hacer política "respetuosa con el adversario, que evita la confrontación y que no cree que nadie tenga la verdad absoluta". No obstante, y ante la cercanía de las elecciones, confesó a sus correligionarios que lo que más miedo le da "es que se repita el tripartito y nos robe otra vez la cartera". No entró a saco en las flaquezas del tripartito, pero como estaba en Lleida puso un ejemplo que se entiende en Lleida y en toda zona rural: "Ecologistas con despacho en Barcelona han inventado una zona natural que impide ganarse la vida a los payeses y prefieren proteger antes a los pájaros que a las personas que viven de la tierra".

Advirtió el líder de UDC de que las elecciones están muy abiertas y no se sabe qué pasará si CiU no gana "con contundencia". Pero quedó claro que, pase lo que pase y aunque les roben la cartera, el plato nacional de Lleida seguirán siendo los caracoles. Siempre y cuando los que manden en Barcelona no se inventen una ley de defensa y protección contra los malos tratos a los caracoles.