Una vez más, asistimos a una nueva entrega en el ya conocido debate político y social sobre el proceso de implantación de nuevas titulaciones en el campus de Mieres. Un proceso que ha estado caracterizado por la lentitud, en el mejor de los casos, o la parálisis total, en el peor. Al margen de cuestiones puntuales, lo cierto es que cualquier ciudadano o ciudadana que siga con cierta atención este asunto habrá constatado fehacientemente la evidente y palmaria carencia de una planificación y propuesta concreta de nuevas titulaciones (grados y posgrados) fundamentales, muy fundamentales, para que una iniciativa de la trascendencia del campus de Mieres alcance su plena potencialidad. No podemos olvidar que se trata de una realidad que a lo largo de su gestación fue objeto de numerosos recortes de la mano de los gestores actuales, por lo que resulta comprensible la preocupación, cuando menos, ante la posibilidad de nuevas modificaciones que serán, como ocurrió en el pasado, para reducir las posibilidades de este proyecto estratégico para nuestro municipio.
Por desgracia, los ciudadanos y ciudadanas están cansados de escuchar los discursos de muchos políticos que, instalados en el autobombo, tan sólo se limitan a protagonizar mediáticos anuncios sobre equipamientos e infraestructuras que no acaban de materializarse. Para ello se están sirviendo de técnicas de destellos, que pretenden dar brillo a las fachadas, dejando vacío el interior. Es decir, profusión continua de anuncios de los mismos proyectos una y otra vez. Sirva como simple ejemplo el anuncio de la capacidad de las gradas para deslumbrar al público cuando se va a construir un campo de fútbol 7, una modalidad que no practica ni un solo equipo federado en Mieres ni es objeto de demanda social alguna. La única idea precisa que se vislumbra es uno de los clásicos en Mieres: dejar pasar el tiempo para que todo se diluya. A lo que se añade la novedad de aplicar la lógica precedente de seguir recortando el proyecto, como ha ocurrido hasta hoy.
A la demanda unánime realizada por diferentes sectores y colectivos sociales de nuestro municipio, que reclaman la necesidad urgente de concretar las titulaciones y, sobre todo, los plazos, vuelve a producirse una nueva entrega de este lamentable y repetido espectáculo, en este caso protagonizado por el consejero de Educación, que tan sólo ofrece fechas ambiguas de negociación. Unas declaraciones que en apenas unos días fueron desmentidas y aderezadas con plazos más largos. El rector ofrece propuestas inconcretas, vaguedades, y pide más tiempo, aún más, cuando hay que recordar que ya lleva un segundo mandato de rector. En medio de todo esto, nuestro laxo Alcalde, primero callado durante el debate, después realiza una de esas visitas para buscar la foto sin decir gran cosa. Algo a lo que ya nos tiene tan acostumbrados. En esta nueva aparición estelar, anuncia el próximo año (por cierto, año de elecciones) como la fecha para la implantación de nuevas titulaciones (no se sabe cuáles). El resultado de semejante aparición fue inmediato: en apenas unos días, el Alcalde queda desmentido y el Consejero vuelve a intervenir, alcanzando el culmen de este bochornoso espectáculo público; se desmiente a sí mismo.
El Alcalde, en un nuevo alarde de improvisación combinada con recto cumplimiento de las instrucciones recibidas, nos dice a los mierenses que confía en mejorar los plazos. A estas alturas cabe preguntarse de qué plazos hablan o por qué nuestro Alcalde no asume su responsabilidad política y exige con firmeza que esas negociaciones anunciadas por el consejero de Educación para el 2008 se adelanten a fechas próximas para tener el trabajo adelantado. Esto sería lo habitual, lo lógico de la persona que ostenta la máxima responsabilidad de gobierno en Mieres y sobre cuyos hombros pesa la responsabilidad de defender los intereses generales del municipio. El Alcalde debería pedir un calendario concreto y una propuesta detallada de nuevas titulaciones, por cierto, como le obliga un acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de Mieres celebrado en septiembre de 2005 a iniciativa de IU.
Esto es lo imprescindible y fundamental para saber y conocer las verdaderas intenciones y el alcance de los compromisos de culminación del «proyecto Campus». Es lo que debe de exigir con rotundidad y firmeza el Alcalde para transmitir confianza y claridad real a la ciudadanía y dar contenidos a la frase impecable de «Un Mieres para vivir». En la claridad y rotundidad contará con Izquierda Unida; en lo visto hasta ahora irá él solo.
Por último, como si de un Pleno se tratara, hago un ruego: se anuncia una visita del presidente del Principado para presentarnos, seguro que en medio de un espectáculo de luces y sonido, con maquetas, cifras mareantes y pincheo incluido, los proyectos de los proyectos recortados (residencia de estudiantes, instalaciones deportivas, urbanizaciones, Batán, etcétera) y largamente difundidos. Por favor, seamos serios, tráiganos una propuesta concreta de titulaciones y calendario, y comprométase públicamente, porque lo demás, a estas alturas, es paja.
Luis Álvarez Payo es coordinador de IU en Mieres.

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