Si la Conferencia Política del PSOE, que se inicia hoy, prometía poco en términos políticos, las ausencias del gran invitado internacional, el presidente del Partido Demócrata de Estados Unidos, Howard Dean; y del gran invitado periférico, Pasqual Maragall, han descafeinado aún más el cónclave socialista.
Ambas ausencias, confirmadas ayer con cierta desazón por la dirección del PSOE y justificadas por motivos de agenda, tienen como consecuencia que no habrá un encuentro de relieve, como se prometía, entre el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con un alto dirigente del Partido Demócrata de EEUU que, actualmente, defiende la vuelta de las tropas de Irak.
Pero tampoco habrá un Comité Territorial -aunque más bien es una cena de Zapatero con los dirigentes territoriales del partido- como los de antes. En este sentido, es una tranquilidad para el presidente extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra.
Por lo tanto, la Conferencia Política va camino de convertirse en un puro acto mediático, con decenas de discursos y de conferencias de prensa políticamente correctas; con muchas fotos y muchos periodistas -hay casi 600 acreditados-; y muchos blogs, foros, chats y otras actividades de entretenimiento. La dirección del PSOE, no obstante, sigue esforzándose en dar otra apariencia y, en especial, los candidatos a las elecciones municipales y autonómicas, que quieren hacer su agosto en tres días.
Blanco presentará la nueva televisión del PSOE por la mañana. Por la tarde, él mismo; el presidente de la Conferencia Política, José María Barreda; el candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid, Rafael Simancas, y el presidente del partido y de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, ofrecerán cuatro discursos consecutivos a las 3.000 personas acreditadas.
Posteriormente, Zapatero celebrará un encuentro con las 200 personas que, sin ser del PSOE, participarán con voz y voto en la Conferencia Política.
«Anticipar el futuro»
No obstante, no será un encuentro abierto a la prensa y, más bien, será un contacto puntual y una fotografía. Ese mismo día, el líder del PSOE cenará en el mismo Palacio de Congresos con todos los dirigentes regionales del partido.
El debate en torno al documento marco empezará el sábado, una vez que se haga el acto formal de constitución de las cuatro mesas programadas.
No obstante, este debate también se ha descafeinado mucho, entre otros motivos, por la insistencia del partido de que lo que se acuerde ni sirve para el programa político, ni sirve como pauta obligada de actuación del partido. De hecho, algún diputado de la Comunidad Valenciana comentaba ayer: «No voy a hacer ningún debate por estas enmiendas, si hace falta las retiro. Total, si lo que aprobemos no vale de nada».
Tal vez, por todo ello, José Luis Rodríguez Zapatero tendrá un importante protagonismo los tres día s de la Conferencia Política.
Hoy, con los dos encuentros ya citados. El sábado, con su reunión con la dirigente del PSF, Ségolène Royal, donde se espera que hablen, especialmente, del problema de la inmigración. El domingo será su gran día con el discurso de clausura de la Conferencia Política.
José Blanco, no obstante, sigue insistiendo en la importancia del cónclave socialista como un medio de «anticipar el futuro».
El dirigente del PSOE, que se ha volcado en la organización de la Conferencia Política, defiende que los acuerdos que se adopten durante estos tres días serán tenidos muy en cuenta tanto en la línea política del Ejecutivo, como en la configuración de los programas políticos para las municipales y autonómicas, así como para las generales de 2008.
En este sentido, Blanco recuerda que de la Conferencia Política de 2002 salieron las principales ideas para la apuesta programática de los socialistas en las elecciones de 2003 y 2004.
Sea verdad la versión que sea, lo cierto es que hoy se abre el mayor espectáculo del mundo, que ya no es el circo, sino la Conferencia Política de un partido.
© Mundinteractivos, S.A.

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