La televisión es como un arma. A las dos las carga el diablo.Por eso los partidos tienen departamentos de telegenia que enseñan a los candidatos a saber comportarse en el medio. Todo está medido, desde el gesto a la sonrisa, de la mirada a cámara a los silencios.Es todo un arte.
Ah, pero un día, llega mi hermano Pepe Rubianes, dice lo que piensa acerca de la España negra, la cerril, la retrógrada y fascista, y se arma la de San Quintín.
La diferencia entre aquella batalla, que dio pie a la construcción de El Escorial, y lo de Rubianes es que a éste le han censurado su obra Lorca somos todos que debía ponerse en escena en el Teatro Español de Madrid.
Como sea que la caverna tiene la piel del trasero muy fina y se reserva para ella solita el derecho a la palabra gruesa, organizaron un boicoteo a Pepe en toda la regla, el PP lo secundó con el mismo entusiasmo que un gato ante la apertura de una lata de Whiskas y ahí tienen los resultados. El PP ha censurado a Rubianes por criticar a una España que no le gusta. Y no pasa nada.
En el momento en que escribo este artículo no conozco de ningún fiscal que haya actuado de oficio ante lo que constituye un delito flagrante de represalia por ejercer la libertad de expresión.
Y eso que Rubianes pidió disculpas, TV3 -la cadena donde Rubianes se metió con España- también lo hizo y poco faltó para que tuviéramos que salir los catalanes y catalanas de rodillas en solemne procesión hasta el Cristo de Medinaceli pidiendo perdón.
Alguien puede pensar que a Pepe se le fue un poco la olla, pero eso es desconocer al más grande monologuista que tenemos. Pepe habla como los niños, porque es igual que ellos.
Es directo, no tiene el menor pudor en llamar a las cosas por su nombre y dice delante de una cámara lo mismo que diría delante de un cortado en el bar de la esquina. Eso, aquí, no se perdona.
Y yo, que pienso lo mismo que él, le envío estas líneas dándole, modestamente, todo mi apoyo y mi esperanza en un futuro donde no haya gente tan mezquina, cobarde, inicua y facha que se vengue de un actor prohibiéndole una obra acerca de Lorca.
Se conoce que la caverna se regodea en asesinar una y otra vez al poeta que decía «Hay barcos que buscan ser mirados para hundirse».Pepe, te equivocaste.
A la tele hay que ir con el gesto medido y el pelo bien peinado.No se puede andar por el mundo diciendo lo que se piensa. Eso sólo lo pueden hacer los que tienen la sartén por el mango, los que disfrutan de bula papal o de los obispos. O a los que, por hablar de Cataluña, te tachan de charnego en función de si abrevas o no en su pesebre.
Los nacionalistas son todos iguales, vivan donde vivan. La reacción bochornosa que ha tenido el nacionalismo ultra españolista ante Rubianes ¿se imaginan cómo hubiera sido entre los sectores ultranacionalistas catalanes si esas mismas palabras las hubiera dicho un actor madrileño, pero contra Cataluña?
¿Se lo digo? Pues igual. Boicots, insultos, la administración le hubiera dado con la puerta en las narices, en suma, exactamente la misma situación pero con patrias diferentes. El fascismo no conoce fronteras.
Lo hay en todos los países del mundo. Y siempre defiende la bandera y la patria. Pero no nos engañemos.
Lo que más defiende es la billetera, sus prebendas y el derecho a ejercer de señoritos. Un beso muy fuerte, Pepe. «No pasarán».¡Salud!
© Mundinteractivos, S.A.

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