El líder del PP, Mariano Rajoy, ha vuelto de vacaciones con ganas de hacer valer su autoridad entre las ‘huestes’ de su partido. Y el primer ‘toque de atención’ se lo han llevado los dos dirigentes que más están dando que hablar por sus enfrentamientos personales: Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, y Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de la capital de España.

La semana pasada Rajoy desayunó con ambos, cada uno por separado, y en su despacho de la sede del PP en la madrileña calle Génova 13, a primera hora de la mañana. El martes lo hizo con Esperanza Aguirre, y el miércoles con Alberto Ruiz-Gallardón. La escenografía del encuentro era también importante, según señalan las fuentes de este diario, ya que otras veces Rajoy ha salido de su despacho para encontrarse con cualquiera de ellos en un restaurante para almorzar.

No así esta vez, en la que el líder del PP puso especial empeño en recibir a Aguirre y Gallardón en su terreno: “Desde que ha vuelto de vacaciones, Rajoy está especialmente dedicado a dejar claro quién es el que manda en el partido, que las decisiones las toma él, y que no va a tener ningún problema en desautorizar a quienes sigan una línea distinta de la suya, incluso públicamente”.

Lo hizo el pasado lunes a una pregunta en la rueda de prensa tras el Comité de Dirección, sobre las declaraciones de Aguirre en un diario nacional en las que criticaba el personalismo de algunos dirigentes de su partido, reflexión que se entendió en el PP como una crítica a Gallardón. Rajoy, a su manera, vino a decir que cuenta con todos para ganar las elecciones.

Y eso fue, más o menos, lo que les vino a decir a Aguirre y Gallardón en sus respectivos encuentros, al mismo tiempo que les pedía que rebajaran la tensión entre ambos, al menos de cara a la opinión pública. Con las elecciones catalanas a la vuelta de la esquina y la precampaña de las municipales y autonómicas de mayor de 2007 en sus inicios, el líder del PP quiere evitar discrepancias internas en todo lo posible.

Mantener el control de ambas plazas

“También hablaron de las perspectivas electorales de cada uno, y algo de listas, de encuestas, de estrategia...”, dicen fuentes conocedoras de estos encuentros. Rajoy quiere compartir actos electorales con ambos líderes, porque considera esencial que el PP mantenga el Gobierno en Madrid comunidad y en la capital, o de lo contrario las expectativas de cara a las generales serían francamente malas.

Fuentes próximas a Ruiz-Gallardón, dijeron a este diario que Rajoy no le dio ningún “toque de atención” al regidor municipal, entre otras cosas porque “su relación es muy buena y Rajoy confía mucho en Alberto”. Una interpretación muy similar a la que transmiten desde la Puerta del Sol respecto a Aguirre. En principio, ninguno tiene problemas con el otro, “pero todos sabemos que esas tensiones existen”, dicen fuentes cercanas al líder del PP.

Según estas fuentes, el estilo de Rajoy “no es el de ‘regañar’ ni plantear las cosas en términos disuasorios, sino que habrá intentado convencerles de la conveniencia de dar una imagen más positiva, pero por eso la escenografía y los encuentros por separado tienen una lectura en clave de autoridad”, añaden.