El pacto que perfilan el Gobierno español y E.ON está comenzando a levantar ampollas en Endesa. El equipo directivo de la eléctrica española teme una alianza en toda regla entre el Ejecutivo socialista y la compañía alemana. Una alianza que en algunos círculos se interpreta como una especie de ‘traición’, ya que está destinada a provocar un auténtico terremoto en la cúpula de la Endesa. Y eso es lo que preocupa en el entorno del actual presidente de la compañía española, Manuel Pizarro, que parece dispuesto a utilizar los recursos que ha interpuesto en los tribunales como medida de defensiva en aras de evitar el ‘desalojo’.
En palabras de alguien que conoce muy bien los entresijos del sector eléctrico, lo que Pizarro puede tener es “un ataque de cuernos”, ya que parece evidente que la eléctrica alemana siempre preferirá llevarse mejor con el Gobierno español -que es quien aprueba el marco regulatorio- que con el actual equipo directivo de Endesa, que mantiene un enfrentamiento radical con Industria. Se da por hecho que si finalmente triunfa la opa, el nuevo presidente de Endesa tendrá que estar bien visto por el Ejecutivo, incluso se estima como muy probable que un ex alto cargo del anterior Gobierno socialista sustituya a Pizarro. Entre los nombres que más suenan está el de ex ministro Claudio Aranzadi, patrocinado por el mediador Carlos Solchaga. De esta manera, el Gobierno se saldría con la suya empleando la vieja máxima de muchos negocios: si no puedes con tu enemigo, únete a él.
En coherencia con este cambio, se da por el hecho que el nuevo presidente de Endesa abordará una profunda reestructuración en el equipo directivo de la compañía. Y aquí es donde nacen los problemas. Hay dos hipótesis. La primera, la más sencilla, pasa por que Manuel Pizarro opte por retirarse a sus cuarteles de invierno con una suculenta indemnización. La segunda, que prefiera dar la batalla en defensa de un determinado modelo de Endesa y de la actual cúpula directiva, lo que podría explicar la insistencia de Pizarro en recordar una y otra vez que la eléctrica no vale menos de 30 euros por acción.
Mantenerse en los tribunales
En este segundo supuesto, se da por seguro que Pizarro se inclinará por mantener los dos recursos que presentó en su día ante el Supremo y un juzgado de lo mercantil madrileño para paralizar la opa de Gas Natural. Algo que complicaría mucho la entrada de E.ON en Endesa, aunque ya hubiera recibido vía libre por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que ha apostado por esperar y ver en qué sentido se pronuncian los tribunales de justicia.
Puede ocurrir, sin embargo, que Endesa opte por retirar el recurso del Supremo, pero entonces se produciría una paradoja. El alto tribunal puede decidir continuar adelante al tratarse de un asunto relacionado con una decisión del Consejo de Ministros: la autorización de la opa de Gas Natural. Hay que recordar que el recurso lo presentó Endesa con el argumento de que el Gobierno -incumpliendo una resolución del Tribunal Constitucional- no razonó los motivos por los que no atendió el voto en contra del Tribunal de Defensa de la Competencia (donde la mayoría la conforman vocales nombrados a propuesta del PP). Si ese procedimiento sigue adelante en el Supremo, según algunas fuentes, la única instancia que podría impedir que E.ON tarde dos años en entrar en Endesa es, curiosamente, Gas Natural, que podría retirar su opa inicial, por lo que se anularía automáticamente la decisión del Consejo de Ministros, que es la que dio pie al posterior recurso ante el Supremo.
En medio se encuentra la CNMV, cuyo presidente, Manuel Conthe, no se ha cansado de repetir que “carta en la mesa está presa”, por lo que ninguna de las partes puede echar la vista atrás como si no hubiera pasado nada, como parece pretender Gas Natural.
Este galimatías jurídico es el que puede querer utilizar Pizarro, según las fuentes, para ‘embarrar el partido’ y lograr que la entrada de E.ON en Endesa no suponga una revolución interna en la compañía.

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