EL FROILAN NIPON DESPLAZA A LA LEONOR JAPONESA

En Japón, como en España, existe una Constitución que regula la sucesión en el trono. Pero, mientras en nuestro país, en el art.57.1, se hace constar la preferencia del varón sobre la hembra (una Ley Sálica descafeinada), en el país del sol naciente, el art. 1 de la Ley de la Casa Imperial, establece que el trono será heredado, exclusivamente, por un varón, descendiente de la línea masculina del emperador. ¡Una Ley Sálica en toda regla!

La presencia, en las dos monarquías, de un varón (Felipe y Naruito), garantizan la continuidad de la dinastía. Y, como la obligación de todo heredero es casarse y tener descendencia, el español lo hace con la periodista Letizia Ortiz y el japonés con la diplomática Masako. Quedarse embarazadas, no fue fácil para ninguna de las dos. Una más complicado que otra.

Por culpa de los dichosos artículos constitucionales, los súbditos, en Japón, los ciudadanos en España, se preguntaban: ¿será niño?, ¿será niña? Pero, las dos, contra todo pronóstico y deseo, parieron niñas: Aiko y Leonor. Mientras tanto, los gobiernos de los países respectivos, no reformaron la Constitución de forma que se pudieran abolir esos artículos tan discriminatorios y machistas. Peor, la japonesa, que sólo permite que sea el varón. En la española, la mujer, siempre que no exista varón.

Y aquí surge el drama. La pobre Masako comienza a sufrir hasta la depresión por no poder dar ese heredero varón. En España, por el contrario, Leonor fue proclamada, desde el mismo día de su nacimiento y por la prensa, futura reina.

¿Y si Letizia se queda de nuevo embarazada y es un niño? Hasta la vicepresidenta del Gobierno, mi admirada Teresa Fernández de la Vega, frivolizó diciendo que había que esperar fuera otra niña, otra y otra. ¿No sería más prudente reformar la Carta Magna?, se preguntaba el personal. En ello todavía no estamos. Mientras tanto, en el lejano Japón, ante la imposibilidad, contrastada ginecológicamente, de que Masako pueda ser nuevamente madre, el jefe de gobierno planteó modificar ese artículo 1 para que la princesa Aiko, pudiera convertirse un día, en emperatriz de Japón. Pero, he aquí, que la princesa Kiko, la cuñada de la Letizia japonesa, por ser esposa de Akishino, hermano del heredero, se queda embarazada y da a luz, el pasado miércoles el ansiado varón, quien , automáticamente, se convierte en heredero, desplazando, en la línea de sucesión a su prima Aiko. ¿Se imaginan tal cosa en España?: Leonor desplazada por Froilán. Pues eso es lo que ha sucedido en Japón. Es de desear que Letizia no tenga más hijos, al menos un varón, hasta que esté reformada la Constitución.En esto la vicepresidenta llevaba razón.

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