Estamos en un momento político en el que la revisión de los estatutos de autonomía ha cobrado una importante actualidad, sobre todo a raíz de la aprobación del nuevo Estatuto de Cataluña. Se ha iniciado un proceso al que Asturias no va a permanecer ajena y que ya está produciendo posicionamientos políticos que culminarán, seguramente en la próxima legislatura, con la renovación de nuestra norma fundamental de convivencia regional. Hace unos días tuve la ocasión de participar con el alcalde de Avilés, Santiago Rodríguez Vega, en unos sencillos actos de acogida de varios miembros de la familia de don David Arias y Rodríguez del Valle, en concreto sus tres hijas y un bisnieto que han pasado en Avilés unos días. Fue un encuentro emotivo en el que rememoramos la trágica vida de don David Arias y temas concretos de la misma, tanto desde el punto de vista familiar como político. Hay muchos datos, muchas anécdotas, muchos aspectos de la vida de este insigne avilesino que nos son desconocidos. Él encarna el sufrimiento de muchos que, por su ideología o su práctica política, tuvieron que vivir y morir en el exilio. Otros sufrieron la cárcel, la tortura y hasta la muerte. ¿Qué defendían estas personas que dieron tanto a cambio de nada?, ¿qué perdió España con la muerte o la expatriación de estas personas?
Recuperar la memoria histórica es un derecho de todos y especialmente de las familias. También de las ciudades y de los pueblos en los que vivieron y por los que lucharon. Por eso escribo estas líneas, para contribuir a recuperar esa memoria. Podemos comprobar al hacer ese ejercicio que lo que ayer fue considerado por las fuerzas reaccionarias como peligrosísimo, revolucionario, traición a la unidad y el destino de la patria, y cosas por el estilo, no eran más que ideas que trataban de modernizar el Estado, de crear una sociedad más justa, más igualitaria y más feliz. Afortunadamente, hoy estamos en una España democrática, en la que esas ideas de los derrotados y proscritos son vistas con naturalidad y, en la mayoría de los casos, han sido asumidas como parte central de las normas fundamentales de nuestra actual convivencia. ¿Cuál es la aportación de don David Arias al constructo "autonomía regional y municipal"? Trataré de poner encima de la mesa algunos datos que contribuyan a abrir ese debate.

El 17 de mayo de 1902 sube al trono Alfonso XIII poniendo fin a la regencia de María Cristina. Continúa vigente la Constitución del 76, que mantiene la continuidad formal con el régimen de la restauración. Sin embargo, se va a producir un proceso acelerado de descomposición del sistema ideado por Cánovas como consecuencia de factores diversos entre los que cabría destacar el desastre del 98, la persistencia del caciquismo, la guerra de África y sus consecuencias civiles y militares, el auge del movimiento obrero y las reivindicaciones sociales, así como de la aparición de nuevos movimientos y organizaciones políticas que no encuentran acomodo en el rígido sistema de alternancia bipartidista del sistema canovista. Uno de estos movimientos que resurgen en todo el país, aunque con especial fuerza en Cataluña, va a ser el movimiento regionalista. La semana trágica de Barcelona en 1909, el asesinato de Canalejas en 1912 y la crisis de 1917, que plantea abiertamente una reforma constitucional que no cuajará, son algunos hitos del estado de cosas por el que atraviesa España en este período. Y todo ello en un entorno internacional en plena convulsión en el que destaca la crisis de los Balcanes, iniciada en 1906 con el repliegue turco que provocará el estallido de la I Guerra Mundial en julio de 1914, conflicto que se prolongará hasta noviembre de 1918 en el que Alemania firma el armisticio. Concatenada con la gran guerra se produce el estallido de la Revolución rusa en febrero de 1917, que culminará con la constitución de la URSS.

El año de 1919 comienza con la Conferencia de Paz de París que se inicia el 18 de enero, en donde se impondrá el Tratado de Paz de Versalles a la vencida Alemania, continúa con la fundación de la III Internacional en Moscú en el mes de marzo y la publicación de un nuevo Manifiesto Comunista, que sustituye al de 1848 y por el que todos los partidos comunistas nacionales se someten al control de la III Internacional. También se produce en abril la aprobación del reglamento orgánico de la Sociedad de Naciones y el pacto Briand-Kellog, por el que los estados renuncian a la guerra como medio para resolver los conflictos internacionales.

En la España de 1919 se produce un aumento de la agitación política. El crecimiento del proletariado industrial, la concentración demográfica en las ciudades y la subida de precios, así como la crisis económica en la que se entra como consecuencia de la contracción del mercado europeo al finalizar la Guerra Mundial, son causas que explican el fenómeno, a las que se deben añadir la influencia en nuestro país de las oleadas revolucionarias que se están produciendo en Europa tras la victoria comunista en Rusia y el fortalecimiento y la expansión del movimiento obrero y los partidos de izquierda.

En ese contexto se produce también un resurgir en toda España de los movimientos regionalistas al que Asturias no va a permanecer ajena. Así se promueven diversos movimientos políticos que tratan de impulsar la opción regionalista, como el que en 1918 inspira Vázquez de Mella poniendo en marcha la Junta Regionalista del Principado o la creación por Nicanor de las Alas de la Liga por Asturias, logrando que su promotor fuera elegido diputado a Cortes en 1919. Se inician también otras alternativas como la Junta de Fomento y Defensa de los Intereses de Asturias o un movimiento de corte municipalista y regionalista que pretendía crear la denominada Mancomunidad de Ayuntamientos Asturianos, que sería el antecedente inmediato de la actual Federación Asturiana de Concejos.

Así las cosas, en Avilés el día 3 de enero de 1919 se produce sesión plenaria de la Corporación presidida por el alcalde, don José Antonio Guardado. En esta sesión se da cuenta de una comunicación del alcalde de Oviedo en la que, de conformidad con la propuesta del Ayuntamiento de Gijón, se pide que se formulen unas bases encaminadas a implantar la Mancomunidad de Ayuntamientos Asturianos para pedir y obtener la autonomía regional y municipal de Asturias, debiendo ser remitidas las bases a la Alcaldía de Oviedo en un plazo que finaliza el día 31 de dicho mes de enero. El objetivo es convocar seguidamente una asamblea de todos los municipios. Ante esta propuesta la Corporación avilesina expresa su satisfacción por la iniciativa y acuerda crear una comisión presidida por el concejal don David Arias y Rodríguez del Valle y de la que forman parte también los concejales don Adolfo Miranda González y don Eduardo Martínez Suárez, para que elabore las bases referidas.

En la sesión plenaria de la Corporación del 24 de enero de 1919, presidida también por el alcalde don José Antonio Guardado, don David Arias y Rodríguez del Valle presenta las bases relativas a la implantación de la Autonomía regional y municipal elaboradas por la comisión y que son aprobadas de forma unánime por la Corporación, que acuerda, además, remitir una copia autorizada al alcalde de Oviedo a los efectos interesados en su comunicación. Las referidas bases dicen lo siguiente:

PRIMERO.- La autonomía de los municipios debe estar reconocida en la leyes del Estado, sin exceptuar la fundamental, debiendo provocarse, a este fin, una reforma constitucional que permita adaptar en legal forma las legítimas aspiraciones de los pueblos.

SEGUNDO.- El reconocimiento de la personalidad regional, allí donde exista de un modo histórico y consciente, debe aceptarse por el Estado central y por la simple petición de los municipios autónomos, los cuales deben ser los que redacten su proyecto de Estatuto siempre que en él no se ataque la soberanía española, más teniendo en cuenta, también, que esta palabra soberanía debe entenderse únicamente en sentido jerárquico y la región ha de ser soberana en aquellas esferas que pertenecen a su vida interna.

TERCERO.- La única limitación que podrá imponerse a la soberanía propia de la región será la de una organización democrática, por lo menos en la medida que lo sea el Estado central, evitando así que el movimiento regionalista pueda ser un pretexto de reacción.

CUARTO.- Para determinar las materias de exclusiva competencia del Estado central deben convocarse Cortes constituyentes, a fin de que todas las regiones españolas puedan organizarse bajo un pie de igualdad, teniendo, en potencia, los mismos derechos al reconocimiento de su existencia.
Éstas son las bases que propone David Arias y que son aprobadas por unanimidad por nuestra Corporación. La reflexión sobre el calado programático de las mismas y su influencia en otros movimientos regionalistas deberá, por razones de espacio, ser objeto de un tratamiento cuyo momento se escapa a este artículo recordatorio de la labor de don David Arias y Rodríguez del Valle.

Román Antonio Álvarez González es concejal de Educación en Avilés.