Se esperaba ayer la intervención de Gaspar Llamazares en el Ateneo de la Calzada, porque su presencia en Asturias para la celebración de esta jornada, sería el mejor termómetro de la dramática situación que vive el llamado "gobierno plural de la izquierda", y lo cierto es que la soledad del lider español de Izquierda Unida, en su propia tierra, y en su convocatoria autónoma del Día de Asturias, es la más impresionante crónica de lo que le espera a este hombre que se encuentra atrapado en la horrible dinámica de los acontecimientos que un día aceptó gobernar, y por la que decidió pelear, hasta llegar a esta fotografía que resume como nada su precaria posición basada en equilibrios que amenazan con el colapso en cualquier momento.
La soledad de Llamazares es impresionante y su capacidad de convocatoria casi nula, pues no consigue llevar ni a los cuadros liberados de su organización a cubrir huecos en los actos públicos de su tierra, deshecha como está su propia imagen, y la de su más poderoso valedor, el concejal gijonés Jesús Montes Estrada, a causa de su desgraciado papelón como palanganeros de las peores actuaciones gubernamentales, una diabólica dinámica en la que están atrapados a través de los escabrosos compromisos de la consejería de Vivienda de Laura González y su director general Manuel Orviz, visibles en tantos lugares de la geografía asturiana con promociones de vivienda de alquiler con Manuel González, "el hombre de Móstoles" o de viviendas de lujo de promoción libre con el Grupo Progea, cuyo delegado en Asturias José Antonio Hevia Braña ya anuncia su marcha del negocio para final de año, en un intento de borrar las huellas dactilares de la implicación de IU en la brutal especulación inmobiliara que desarrolla la izquierda en Gijón, con hitos tan indigeribles para la sociedad, como los edificios-barco construidos por la promotora vinculada a IU, con los que cogió velocidad de crucero el desmantelamiento industrial de la bahía gijonesa.
El gaitero Francisco Javier García Valledor tiene sus defectos, pero aparte de saber ponerse el "traxe", también sabe hacer otras cosas -gestionar por ejemplo su consejería con decencia con un año ejemplar en materias como los incendios forestales-, como guardar la compostura ante las circunstancias que exigen capacidad para poner en peligro el propio bienestar, cuando las exigencias de la estética política hacen imprescindible correr esos riesgos, porque además hay bazas que hacen pensar que esos riesgos se justifican plenamente, en un pulso, en el que al final está la composición de una lista, en la que al menos, el consejero de Justicia espera colocar en una mejor posición lo que es su palanca política dentro de IU, el Bloque por Asturias, que aparentemente dirige el director general de Cooperación Rafael García Palacios, pero que en la práctica es el instrumento del propio Valledor para mantener la fuerza de sus posiciones dentro del equilibrio genearal de esta estructura inestable, una palanca que en estos mismos momentos está poniendo públicamente en valor su fuerza desestabilizadora, con la amenaza de formar sus propias listas a la presidencia, en lo que en un momento dado podría convertirse en el espacio político desde el que el propio Valledor competiría, llegado el caso, contra los que hoy son sus compañeros de lista, desde una fuerza nacionalista por la que lleva apostando desde hace muchos años, que en un momento determinado podría barrer a IU de la representación política en la Junta General del Principado, si consiguiese formar una oferta sólida con todos los grupos que bullen en ese magma político, como son Andecha Astur e Izquierda Asturiana fundamentalmente, pues el Partido Asturianista vive una carrera hacia la nada, con un candidato fracasado de antemano como es Sergio Marqués.
La estabilidad del gobierno de Vicente Álvarez Areces depende totalmente de lo que haga Izquierda Unida, ante la presentación de la iniciativa del Partido Popular, para poner en marcha una comisión de investigación que depure las responsabilidades de ese gobierno, en el desvío de unos quinientos millones de las antiguas pesetas, al margen de la contabilidad pública, mediante el socorrido truco del fraude de ley aplicado con una osadía ilimitada. Ya saben la jugada: se busca una empresa que se preste a decir que ella lo hizo todo -a cambio de una jugosa soldada- para que podemos decir que nosotros no hicimos nada, y así -y ahí es donde llega el brutal error de Areces- conseguimos mejorar las maltrechas expectativas de voto de un personaje que cree que los cerebros de los ciudadanos se pueden trepanar con publicidad de tres al cuarto, y que aquí las elecciones se ganan a base de propaganda malparida, y no a base de trabajo, simpatía y credibilidad personal, eso que los ciudadanos llaman "carisma", algo que jamás se consigue mintiendo públicamente, al pueblo soberano que paga la fiesta, tal y como hace Areces, que es capaz de faltar a la verdad con un desparpajo atroz, sin comprender que no va a lograr engañarnos.
Tal y como inteligentemente subrayó Ovidio Sánchez -que de tonto no tiene un pelo, y tiene muchos-, la comisión de investigación sobre el desgraciado panfleto que está arruinando la ya de por si muy tocada carrera política de Areces, no la solicitó públicamente el PP, sino el consejero de Justicia Valledor, que ayer no estuvo -como tantos otros ausentes- en el solitario y patético acto de Llamazares, con el pretexto de que fue a disfrazarse de gaitero a Bruselas, y la posición adoptada por los peones de Llamazares en Asturias, y fundamentalmente por Jesús Iglesias, el coordinador de la coalición en Asturias, colocado ahí por el barbado médico que rige los destinos de lo que queda de IU en España, no aguanta dos asaltos, una posición que más o menos consiste en lo siguiente: "no es que nos neguemos a crear esa comisión, es que consideramos que todavía no es necesaria, porque confiamos en que el propio gobierno explique públicamente lo sucedido".
El gobierno ya ha explicado públicamente su versión de lo sucedido y que su explicación es falsa lo sabemos todos, y no sólo los ratones colorados, luego la explicación que piden los dirigentes de IU -que saben que si se investiga esta atrocidad, el gobierno tendría que acabar afrontando una moción de censura que desgastaría aún más la ya de por si terrible situación de Areces- es pura retórica dilatoria, para ver si por el camino el ejecutivo de Areces consigue comprar definitivamente el silencio de los medios de comunicación -La Nueva España es el único medio escrito que se hizo eco de las palabras de Llamazares sobre el panfleto-, con lo que el escándalo se habrá terminado, y con él, el riesgo cierto de que se depuren las responsabilidades penales que aparecen en el horizonte de esta inigualable zascandilada política, en forma de presuntos delitos de prevaricación, malversación y otros, de gravedad muy superior a la mera violación de la Ley de Comunicación y Publicidad Institucional, algo que en sí es un gran escándalo, pero que no comporta penas de inhabilitación y cárcel, como las que prevé el Código Penal para los funcionarios que desvían dinero público de sus cauces institucionales.
Ayer, Llazamazares aseguró en su triste reunión que la publicación del panfleto "nunca debió tener lugar", y que es "un profundo error" desde el punto de vista de la gestión de recursos públicos, para concluir con lo de "no me parece una publicación filantrópica ni voluntarista de un grupo de empresarios", con lo que reconoció abiertamente lo que estamos diciendo aquí, y en lo que hay que insistir, que es el propio gobierno el que lo hizo, pidiéndole el dinero a ese grupo de empresarios, para después, desviarlo de su curso legal, para administrarlo por fuera de los cauces previstos por la legislación que rige el uso del dinero público. ¿Qué tiene que explicar un gobierno que ya negó la mayor, si ya el propio Llamazares reoconoce que no es una publicación "filantrópica"? Están pillados al límite de las posibilidades humanas.
Si a la emergente actividad del Bloque por Asturias que trabaja bajo la lejana coordinación de Valledor, desplazado en la lista por un candidato como Jesús Iglesias, en el que no cree nadie después de sus catastróficos resultados electorales para la alcaldía de Gijón y para el Congreso de los Diputados, unimos la sólida oposición de los miembros de la coalación en Oviedo, encabezados por Roberto Sánchez Ramos, que ya han respaldado públicamente la creación de la comisión, resulta que nos encontramos ante un momento político extremadamente delicado, pues a los diputados de IU en la Junta, se les va a poner muy cuesta arriba su negativa al desarrollo de esta iniciativa, pues cualquier carta que se descoloque en este castillo de naipes, se llevará por delante el agrietado edificio de la coalición, destrozado entre la presión del nacionalismo emergente que representa Valledor y el retorno a las esencias del Partido Comunista de España que lideran desde Oviedo los seguidores de Francisco Frutos.
¿O se creen que los afiliados de IU de toda Asturias no están armando la marimorena exigiendo un distanciamiento definitivo de sus dirigentes de esta merdé que se llevan por delante sus posibilidades, beneficiando claramente las posibilidades electorales del Partido Popular?

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