El historiador Arthur Schlesinger jr., al preguntarse si la Administración Bush quedaría atrapada en otro Vietnam, recordó hace cinco años lo que Robert Lovett, secretario de Defensa del presidente Harry Truman, le dijo un día a Robert Kennedy: "Un juicio acertado es normalmente el resultado de la experiencia. Y la experiencia es frecuentemente el resultado de un juicio equivocado".

Cinco años después del 11 de septiembre, ¿qué ha aprendido Washington de sus juicios equivocados? The Economist ha editorializado que para destruir a Al Qaeda se necesitan medios mucho más inteligentes que los empleados por Bush en estos cinco años. Y Time prácticamente ha dado por enterrada la estrategia nacional de seguridad anunciada por la Administración Bush un año después del 11 de septiembre.

La interpretación convencional de la prensa estadounidense es que el multilateralismo ha regresado a Washington. "El pragmatismo de Rice, que es una realista menos inclinada a la visión neoconservadora moralizante que dominó el primer mandato de Bush, ha borrado a halcones como el vicepresidente Dick Cheney, la primera fuerza intelectual después del 11 de septiembre", ha escrito Time."Hay un movimiento, incluso por parte de Cheney, hacia la posición de Kissinger, que se basa más en el realismo y menos en la ideología", ha añadido Time citando a "un consejero presidencial".

¿Ha escarmentado, entonces, la Casa Blanca? Norman Podhoretz, oráculo del movimiento neoconservador, no ha escarmentado. El mundo ha cambiado, aunque no en el sentido pronosticado por Bush, que en su primer mandato promulgó una doctrina idealista, militarista y unilateralista. Pero Podhoretz no se rinde. En una entrevista concedida a The Wall Street Journal,el neoconservador ha declarado que "la guerra contra el terrorismo debe ser entendida como la IV Guerra Mundial (la III fue la guerra fría)". Para Podhoretz, esta guerra justifica la doctrina Bush, cuya "cara militar es el ataque preventivo y la política es la democratización".

La democratización es una buena idea, aunque a menudo las intervenciones bienintencionadas han servido, por falta del conocimiento necesario o de los medios suficientes, para complicar más las cosas. ¿Dónde está, entonces, la moralidad en política exterior? ¿Y la hipocresía? Algunas intervenciones levantan acusaciones de hipocresía porque se libran contra un dictador con el apoyo de otros dictadores. Noes algo, sin embargo, que Bush haya inventado con Pakistán o Arabia Saudí. John Foster Dulles, secretario de Estado en los años cincuenta, fue martillo de soviéticos, maestros en invadir a sus vecinos; pero el jefe de la diplomacia estadounidense bendijo la invasión norteamericana de Guatemala. En cinco años de guerra contra el terrorismo,¿llegamos a Guatepeor?

El derrocamiento de los talibanes (2001) y de Saddam Hussein (2003) marcó el punto culminante de la hegemonía estadounidense. Desde entonces, sin embargo, la estrategia neoconservadora para rehacer el mundo no ha ganado para disgustos. La gran ilusión de la doctrina de Bush ha sido la democratización, pero las elecciones celebradas en el mundo árabe han propiciado el avance del islamismo político, como ha sucedido en Egipto, o han situado a las fuerzas más radicales en el gobierno, como Hamas en Palestina y Hezbollah en Líbano. Y si la guerra en Afganistán, para los optimistas, va bien sólo a medias, Iraq no parece haberse convertido en el primer laboratorio de la guerra preventiva, sino en el último. Graham Fuller, un antiguo diplomático, ha sugerido en National Interest que Estados Unidos "sufre una fatiga estratégica". Ylos hechos son tozudos: lo sucedido en Iraq habría convencido a Irán y Corea del Norte de que la manera de disuadir a Washington es dotarse de armamento de destrucción masiva. Guatepeor.

El mundo es más que un Oriente Medio. Y la guerra contra el terrorismo ha distraído la atención de la superpotencia con respecto a acontecimientos que se desarrollan en Asia y América Latina, donde nuevas estructuras internacionales están siendo construidas. "Cuanto más la política exterior estadounidense gire en torno a los terroristas islámicos, menor será su influencia", ha sentenciado Time.¿Es ésta la razón por la que Washington se ha inclinado por la negociación multilateral con Irán y Corea del Norte?

Algunos neoconservadores son ahora críticos. "Ésta es una administración que dice que hay cosas que son inaceptables y después las acepta", ha dicho Richard Perle. Pero hay otros neoconservadores, como Charles Krauthammer, que no consideran que "el cowboy se haya retirado". Krauthhammer ha escrito en The Washington Post:"La diplomacia multilateral no detendrá el programa nuclear de Irán (...) Al demostrar una extraordinaria acomodación, quizá Estados Unidos comprará la aquiescencia de sus más estrechos aliados para desencadenar un ataque militar el día en que fracase la diplomacia". ¿Poco juicio o mucha experiencia?