El curso político ha mostrado sus primeras señas de identidad. Los señores ministros han recibido una instrucción en dos palabras: eficacia y seriedad. La consigna de la Moncloa es cumplir el programa, que entramos en la recta final. Por eso se hizo lo que parecía imposible: unificar el mando de Policía y Guardia Civil. Y, por parte del PP, sospecho que a Rajoy le tocará sufrir, porque José Blanco ha enseñado cómo se hace oposición a la oposición: presentando a su líder como eterno perdedor. Su desafío sigue siendo encontrar su sitio en el escenario. Y no es fácil, porque las bases exigen un discurso intransigente con Zapatero, pero Rajoy necesita situarse en la templanza y superar la imagen de soledad parlamentaria. Por eso sonó como contradicción interna lo dicho y lo votado en el debate del jueves sobre Líbano.
Más o menos, ése es el pórtico del curso. Pero no nos engañemos. Lo que mueve a la clase política es la pasión electoral, que ya no cesará hasta el 2008. Catalunya, con todas sus incógnitas, dará la salida. Las urnas locales se entenderán como se han entendido siempre en las alturas: como el primer pasaporte para mantener o recuperar el gobierno central y algo de refrendo a Zapatero y Rajoy. Un Partido Popular con poca presencia en el Parlamento catalán tendrá un déficit para aspirar a la presidencia del Gobierno. Un Partido Socialista derrotado en Catalunya o con pérdida de poder municipal será entendido como una censura a Zapatero. Tal perspectiva está llamada a aportar un gran dramatismo.
Por eso la ascensión de Trinidad Jiménez es más que un nombramiento. Es el primer paso hacia la conquista de Madrid, al que la jerga considera la joya de la corona.Si los socialistas consiguieran apartar a Alberto Ruiz-Gallardón de la alcaldía, el tándem Blanco-Zapatero podría decir con justicia que había matado "varios pájaros de un tiro": martirizar a Rajoy, mutilar a su posible sucesor y magnificar todo el resultado electoral. Es una ambición demasiado tentadora como para no ser real y enviar a la batalla, si es preciso, a María Teresa Fernández de la Vega.
Es sólo una idea; pero la demostración de la escasez de cantera que tiene el PSOE. ¿Habéis leído los nombres de los posibles candidatos? Todos honorables, magníficos, pero viejos. Ya sé que sólo son rumores, pero parecen sacados del Inserso. El felipismo produjo una generación de políticos de primera fila, pero los agotó. Los ocho años de mandato de Aznar ayudaron a dejar el socialismo hecho un erial, sin nombres atractivos suficientes para poder hablar de equipos. De esa forma, Zapatero, cuando tuvo que formar gobierno, tuvo que salir de pesca por las autonomías y encontró lo que encontró.
Pues podemos estar en las mismas. El presidente está cubriendo bajas según las necesidades electorales. ¿Que Clos es mejorable como candidato en Barcelona? Se le hace ministro de Industria. ¿Que a Trini hay que darle un tratamiento VIP? Secretaria de Estado. Pero Trini no tiene un Hereu, dicho sea en todos los sentidos. Por eso su hueco será toda una prueba: la prueba para saber si se siguen haciendo trasvases entre los municipios y el Gobierno y si los socialistas tienen alternativas a sí mismos o... lo que vemos es todo lo que hay.
Resistencia
Por lo que se cuenta, pocas cadenas de emisoras se han librado de la presión de los partidos. De todos. Todos quieren su cuota de contertulios leales y dispuestos al aplauso y que se prescinda de los críticos. Dicen que algunos directivos han tenido que dedicar más tiempo a esas negociaciones que a componer el resto de la programación. Con lo cual, a los medios se les podría aplicar este principio: "Sólo es del todo libre el que puede resistir".
La vice
En la crónica adjunta se cita a la vicepresidenta Fernández de la Vega como posible candidata a la alcaldía de Madrid. Aclaro que no es una decisión tomada en el partido. Ni siquiera discutida. Es que, en las encuestas sobre personas que maneja el Partido Popular, no sólo es la ministra más valorada, sino la única persona que haría tambalear a Alberto Ruiz-Gallardón. Javier Solana, sencillamente - ¡cómo pasa el tiempo!-, es desconocido para el gran público.
Otra de Fraga
Don Manuel Fraga sigue teniendo que dar explicaciones sobre su mala salud de hierro. Ya hemos contado sus cacerías y aventuras de pesca. Este verano lo retrataron nadando en el mar. Y ahora el propio Fraga cuenta esta evolución de la especie: "Ya ve usted, querido amigo, lo que es el hombre. Empieza a moverse a cuatro patas y, cuando llega a la vejez, le quedan tres. La tercera es el bastón".

Escribe un comentario