De entre toda la hecatombe de noticias pavorosas leídas en los últimos meses, hay una que sería hasta simpática si no tuviese un trasfondo terrible, y que personalmente es la que más me ha impresionado. Se trata de una encuesta según la cual los niños españoles de la actualidad lo que más quisieran ser es... famosos.Así, como suena. Fa-mo-sos. En mi época queríamos ser inventores, futbolistas, cualquier cosa tangible y humana. Lo de la fama vendría después, si venía, claro. Lo usual era oír respuestas como, «yo de mayor querría ser piloto de Formula 1», tan sólo piloto, no campeón, pues quisiera recordarle a los lectores que hasta hace un año y medio en España, nadie soñaba con un Fernando Alonso, que estuviera en lo más alto, y hoy ya es ninguneado por la mayoría de televisiones que no son Tele 5, naturalmente.O te salía el típico crío repipi con la andana intelectual: «Pues yo, cuando sea mayor, quiero ser ingeniero de puentes y caminos como mi padre». Sonaba impresionante, aunque bien pensado, ¿cuándo se utilizan los puentes cuando hemos de transitar por un camino? También te encontrabas con cierto tipo de chavales que te espetaban tan panchos, «yo quiero se importante como mi papá...». A saber qué sería el papá de tales fulanos en miniatura, pero desde luego se trataría de hombres con un ego como la Sagrada Familia.

Hoy toda esa mítica de la especulación se ha desvanecido por completo, y los niños y las niñas van al grano, importándoles un pimiento cualquier evaluación previa de género vocacional.Famosos y punto. Aunque eso implique ser algo así como Belén Esteban, ellas, o el Conde Lequio, ellos. Un disparate, vamos.De tal guisa se desarrollan las generaciones futuras. ¡Qué bien no estar aquí para verlo!

Pero quizás haya otra interesante subdivisón en todo este tema de las vocaciones. Si el mundo se divide en memos y no-memos (perdonen por mi abrupta franqueza, pero es que este año he decidido de una vez por todas dejarme de remilgos sintácticos), los memos seguirían siendo los herederos directos de aquellos casos anteriores expuestos, sin más, y los no-memos aquella otra gente con sensibilidad.Pues bien, el 90% de éstos quieren ser... ¿lo adivinan?... Creativos..., sí señor. Da igual en qué, cómo y para qué, con tal de ser creativos.Lo que me incita a pensar de inmediato acerca de lo que significa ser creativo, sobre todo, para qué uno necesita ser creativo.Creativos son muchos publicistas, de los que sus ideas se han olvidado en escasos días...

Creativos - y como la copa de un pino - son esos benditos locos y locas de la FM.80 que consiguen que uno se desternille entre nueve y diez oyéndoles en la radio. Sin embargo, no queda constancia de su trabajo, pues las ondas se las lleva el viento y cada día es una nueva batalla. A toda esa gente es a la que, realmente, habría que hacerle la ola.

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