El operador británico acusa al organismo regulador de favorecer al ex monopolio - La compañía española abre el debate sobre la posibilidad de cobrar al usuario los contenidos de internet.

El nuevo talante de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) no gusta nada a los operadores establecidos. Tras el traumático traslado a Barcelona (por motivaciones estrictamente políticas), que provocó una parálisis de más de un año en el regulador, su presidente, Reinaldo Rodríguez, ha retomado con brío la actividad del organismo. Uno de sus objetivos es reducir drásticamente los precios de la telefonía móvil y de internet que sufren los usuarios españoles, que según los datos del propio organismo, de la CE y de las organizaciones de consumidores e internautas están muy por encima de la media de la UE-25. La CMT ya está manos a la obra y prevé aprobar este mes de septiembre una rebaja del 50% en los precios de interconexión de fijo a móvil en dos años, propuesta que ha levantado una agria polémica entre el regulador y las compañías.

El lunes pasado fue César Alierta, presidente de Telefónica, el que lanzó su particular andanada contra la CMT, a la que exigió total libertad para fijar precios y cero intervencionismo. Ayer le tocó el turno a Vodafone, cuyo consejero delegado, Francisco Román, calificó de «barbaridad» la propuesta de reducción de tarifas del regulador. La CMT defiende que las tarifas de interconexión de los móviles tienen que ir reduciéndose hasta situarse al nivel de las existentes en telefonía fija. Esta bajada, piensa la CMT, tendrá que ser trasladada por las compañías a sus clientes finales en forma de importantes rebajas de tarifas.

Sin embargo, Francisco Román, que ayer intervino en el Encuentro de Telecomunicaciones que la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y la patronal Aetic organizan en Santander, acusó a la CMT de favorecer con esta medida al sector de la telefonía fija y, en especial, a Telefónica de España, ya que «el 75% del mercado está controlado por el operador dominante, que no traslada al cliente final las rebajas, con lo que se embolsará el 75% de la rebaja» anunciada por la CMT.

Román aportó datos concretos: con la medida, los tres operadores móviles dejarán de ingresar anualmente casi 300 millones de euros, de los que 225 millones irían a parar al operador dominante en función de su cuota de mercado. Y ni Vodafone ni Telefónica Móviles ni Orange (Amena) están dispuestos a perder maná tan preciado. Inicialmente, las tarifas de interconexión altas para la telefonía móvil se fijaban como sistema de compensación para financiar las fuertes inversiones en el desarrollo de las redes. Pero la CMT considera que este periodo de gracia se ha acabado y que estas tarifas se han convertido en el principal freno para la rebaja de tarifas al cliente final.

Sin embargo, Vodafone, utilizando los datos de la propia CMT, calculó el impacto de la medida: en 2006, las tarifas de fijo a móvil aportarán a las operadoras de telefonía fija 559 millones de euros, frente a los 1.140 que ingresarán las tres compañías de móvil. Sin embargo, con la nueva regulación, las primeras pasarán a cobrar un total de 1.090 millones, mientras las segundas bajarán hasta los 577. Para Román, la CMT está provocando una «tormenta perfecta» contra las operadoras de móvil, ya que en los últimos meses ha facilitado la entrada de Xfera, cuarto operador móvil, ha impulsado la llegada de los operadores móviles virtuales y ha propuesto una drástica rebaja de las tarifas de interconexión.

Pero la CMT ha sido muy clara en su análisis del sector, que vive en un estado de «dominancia conjunta», es decir, una suerte de oligopolio a tres bandas. Idea que, por supuesto, también defiende la empresa sueca TeliaSonera, propietaria de Xfera, que critica que los tres operadores en España se han dedicado a preservar sus márgenes, sin entrar en guerra de precios.

Tras Francisco Román llegó Julio Linares, mano derecha de Alierta en Telefónica, que centró su discurso en la amenaza velada (y compartida por Vodafone y Amena) de que una regulación excesiva provocará una reducción de las inversiones. Linares dijo que la rebaja de las tarifas «no es buena para nadie, porque disminuye los ingresos para todos», en clara referencia a las compañías . Dejó claro que «nosotros no nos vamos a beneficiar» de la bajada, como había denunciado horas antes Vodafone.

Cobrar el 'e-mule'

Linares aprovechó su intervención en el curso patrocinado por la patronal Aetic para abrir el debate sobre la posibilidad de cobrar por los contenidos que los usuarios se bajan de internet. El directivo de Telefónica dejó claro que la compañía no se ha planteado hacerlo, pero que al igual que ocurre en Estados Unidos, el debate ha de abrirse. Destacó dos posibles alternativas: cobrar a compañías como Google, Yahoo!, MSN o Skype por el uso que sus clientes hacen de sus redes y por servicios como el de voz gratuita, entrando en competencia directa con el propietario de la red, en este caso, Telefónica. En el segundo plano se plantearía la posibilidad de limitar el uso que los clientes hacen de la bajada de contenidos de Internet, con servicios como e-mule o e-donkey. «Si un cliente quiere bajarse rápido una película pues podría tener sentido cobrarle por ello», mientras que el cliente que no le importe que la bajada del fichero sea lenta no tendrá que pagar, planteó Linares.

El directivo afirmó que el intercambio y descarga de archivos «ocupa muchos recursos y pesa mucho en la Red», pero cuando el uso del vídeo se popularice, las redes podrían sufrir problemas de saturación.

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