Comisiones de gestión: sí, pero..., de Javier Mira en El Mundo
La decisión más compleja al invertir nuestros ahorros es acertar con el tipo de activo, distinguiendo entre activos monetarios (no pierden pero son poco rentables), activos de renta fija y activos de renta variable. Si la Bolsa cae y ustedes han invertido en fondos de renta variable, probablemente perderán dinero. Igual ocurrirá con la mal llamada renta fija, donde en periodos de subida de tipos de interés (como es el actual) también se puede incurrir en pérdidas cuantiosas. Elegir el tipo de inversión correcto es sin duda la decisión más difícil, tan sólo al alcance de expertos financieros.
Sin embargo, la mayor parte de las entidades financieras se limitan a ofrecernos un amplio abanico de productos para que nosotros elijamos. Es el cliente el que se ve forzado a tomar la decisión más comprometida en lo que podríamos llamar un despeje maestro por parte de la entidad. Las altas comisiones de gestión que cobran no amparan esta decisión en la mayor parte de los casos. Nadie nos dice cuándo hay que entrar y salir de fondos de Bolsa, o invertir en productos de renta fija y, sin embargo, siempre pagamos comisiones. La gestión de inversiones es una tarea compleja por la que es lógico pagar comisiones, pero habría que hacerlo en función del valor añadido obtenido. En este sentido, hay que distinguir entre fondos de retorno absoluto, en los que es la entidad gestora la encargada de preservar nuestro capital invertido en momentos bajistas, y los fondos direccionales, en las que es el propio cliente el que debe modular su inversión de forma activa si quiere evitar perder en tiempos adversos de mercado.
Javier Mira es director general de Mutuactivos.
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