ALFONSO GUERRA, CADA VEZ MÁS IMPRESENTABLE
Alfonso Guerra, presidente de la Fundación Pablo Iglesias, diputado y presidente de la Comisión Constitucional está cada vez más impresentable. Este domingo 3 de septiembre, con el puño en alto cantando la Internacional nos dijo que hacía falta un estado fuerte y que el socialismo no es nacionalista.
El mismo personaje, hermano de Juan, el de las recalificaciones con despacho en la Delegación del Gobierno de Sevilla, el mismo que en Barakaldo dijo aquello de que se habían cepillado el estatuto catalán en las Cortes y al vasco no le habían dejado ni entrar dice que el socialismo no es nacionalismo. ¿Y el socialismo que se llama español y es menos internacionalista que Blas Piñar?
Alfonso Guerra es un jacobino de la escuela de Borrell, un socialista que no quiere se demuestre que en Catalunya y en Euzkadi, bajo partidos nacionalistas se gobierna mejor que en la Andalucía, PER incluido, de su amigo Chaves y de ahí que quiera controlar con mano de hierro todo lo que se mueva. De hecho, junto a él estaba Cándido Méndez, secretario general de la UGT que no le da a ELA ni agua aunque ELA en Euzkadi sea un sindicato mayoritario y los trabajadores, viven mejor en Euzkadi que bajo el socialismo guerrista.
Guerra es un demagogo barato al que le gusta insultar en los mítines y eso como el personaje está amortizado, a algunos les hace hasta gracia. Pero no hay que olvidar que Guerra tuvo que dimitir de Vicepresidente del gobierno por las hazañas, nada socialistas de su hermano Juan. “Mienmano”. Por eso, ahora que la gente lo olvida todo, le gusta dar clases de socialismo no aplicado. De ahí que un año más, Alfonso Guerra no faltara a Rodiezmo, y, un año más, no faltaron sus avisos a navegantes en calidad de guardián de las esencias del socialismo, aunque en tono conciliador y hasta halagador con el presidente del Gobierno.
Por ello, Guerra, tras explicar que el gobierno socialista lucha por la paz con el envío de tropas al Líbano y tras recordar que el Gobierno combate en la buena dirección el problema de la inmigración, volvió al tema del Estado, la unidad de España y los nacionalistas.
En este aspecto, apoyándose en los incidentes en el aeropuerto del Prat ocurridos este verano, el presidente de la Comisión Constitucional en el Congreso y presidente de la Fundación Pablo glesias, rechazó que la solución sea, como proponen los partidos catalanes, traspasar la gestión de dicho aeropuerto a la Generalitat.
El dirigente socialista propugnó que, ante esta actitud, “la gente progresista defienda un Estado fuerte, porque se necesita un Estado fuerte”.
Además, Guerra avisó que no sólo el PP quiere un Estado residual, palabra que empleó Pasqual Maragall para referirse a la labor que le queda al Estado en Cataluña tras la aprobación del nuevo Estatuto. “Ahora también lo quieren los nacionalistas, por el reparto del poder. Pero un hombre o una mujer progresista tiene que defender el concepto de Estado como árbitro, y saber que el socialismo y el nacionalismo no tienen nada que ver. El socialista no es nacionalista.”
Puestos a ellos nosotros también defendemos un estado fuerte, pero vasco. Ese es el quid de la cuestión. ¿O sólo Guerra va a ser el defensor de una estatalidad pero solo para España?
De un personaje que dijo lo del cepillado ¿qué se puede esperar?

El de la ensaimada en la cabeza, un impresentable, como siempre.