La escasez de tiempo puede ser el principal problema del nuevo alcalde para distanciarse del legado de Clos.
Jordi Hereu es padre por partida doble, pero probablemente ni en su primer embarazo (el de Elisabet, que hoy tiene nueve años), ni en el segundo (cuando llegó Jordi) vivió los correspondientes nueve meses con un estado de ansiedad como el que se le viene encima ahora.
Las próximas elecciones municipales, previstas para finales del mes de mayo, suponen una auténtica contrarreloj para un político que escapa por poco al umbral del anonimato y a la poderosa maquinaria de un partido que ha trabajado durante la mayor parte de la presente legislatura para un alcalde en decadencia que ha acabado de ministro.
La convulsa etapa final de Joan Clos ha llevado a la sociedad civil barcelonesa a ver con recelos no sólo la figura del futuro ministro de Industria, sino la de todo su equipo de Gobierno.Si a ello se añade la tendencia a la baja del PSC en los sondeos -en 2003 hicieron un mínimo histórico, con sólo 15 concejales- el fracaso del Fórum (2004) la crisis de El Carmel (2005) y la reciente polémica por la Ordenanza cívica, es fácil concluir que Hereu no ha recibido un pasaporte al éxito, sino una patata caliente.
¿Será capaz Hereu de superar las adversidades en nueve meses? Josep Maria Remiu, profesor de Ciencias Políticas de la UB, cree que éste es un «margen corto para promocionar a un candidato», aunque precisa que Hereu «no parte de cero».
«Su principal tarea será la de marcar distancias con Clos, la de presentar un proyecto propio e independiente», asegura Remiu, convencido de que Hereu no será un «continuista sin matices».Este politólogo señala también a los socios de Gobierno del PSC como uno de los principales problemas que afrontará Hereu. «ERC en particular está dispuesta a renegociarlo todo», apunta.
Remiu considera que los socialistas deberán hacer un gran despliegue si quiere asegurarse un feudo tradicionalmente entregado. «El PSC tiene una base electoral muy importante, pero no hay que olvidar que en las últimas elecciones perdieron fuelle. Su maquinaria deberá emplearse al máximo si quieren revertir la tendencia negativa en que estaba».
Xavier Roig, consultor político y antiguo colaborador de Pasqual Maragall, cree que los nueve meses de que dispone Hereu son tiempo suficiente para que le ciudadanía se familiarice con él. «La complicación que tendrá», apunta, «es que en noviembre vienen las Autonómicas, con lo que el foco de la atención pública se desviará». Roig no duda en descartar que una derrota socialista el 1 de noviembre pudiera hacer al PSC cambiar de candidato a la alcaldía. Sobre la supuesta ventaja que supone la juventud de Hereu frente a la veteranía de Trias, este experto se muestra prudente: «Creo que eso no es más que un tópico. Sería decisivo si el Ayuntamiento estuviera inmerso en una crisis grave, pero en estas circunstancias es sólo un elemento de contraste».
Cábalas aparte, sus rivales políticos no tienen intención de facilitarle el camino: la estrategia que prepara el equipo de Xavier Trias, presidente del grupo municipal de CiU y principal candidato a la alcaldía junto a Hereu, promete ser dura. El concejal convergente Joan Puigdollers ha declarado a EL MUNDO que el «principal activo» de Hereu es su pertenencia al aparato del PSC, dejando entrever que CiU intentará poner en duda la autonomía de Hereu a la hora de tomar decisiones, repitiendo la estrategia ya aplicada con José Montilla. «Con el adiós de Clos y la llegada de Hereu, el PSC que conocíamos ha desaparecido del mapa», afirma Puigdollers.«Ahora manda la antigua Federació Catalana del PSOE», remacha Puigdollers.
Lo que nadie ha puesto en duda es la capacidad de Hereu para coordinar el Consistorio. Ramón García, administrador general de ESADE, y antiguo compañero de clase de Hereu en dicha universidad, no tiene dudas al respecto. «Esta universidad enseña a dirigir personas, presupuestos, a manejar dinero con honradez, gestión pública...», enumera.
La cuenta atrás para las elecciones ya ha comenzado.
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