El apócrifo «Construyendo Asturias» mosquea incluso a los socialistas, o al Ayuntamiento, que ve cómo se apropia de realizaciones municipales.

Mientras que a la agencia espacial estadounidense (NASA) se le extravió este verano su principal documento propagandístico -el video del alunizaje del «Apolo XI», en 1969-, al Gobierno del Principado se le ha aparecido un elogioso folletón de 160 páginas en papel cuché que promete mordiente durante una temporada.

Y no sólo porque el Partido Popular clame al cielo, o porque Izquierda Unida vuelva a percibir otra patada en su trasero de socio gubernamental, sino porque hay socialistas que están escandalizados por lo acaecido con el tomo anónimo del «Construyendo Asturias», que viene a ser un apócrifo de misterioso origen, y al que consideran el primer error de esta inmensa precampaña electoral que nos conducirá hasta los comicios de mayo de 2007.

No está la Magdalena para tafetanes, es decir, el PSOE inicia la referida precampaña con aceptables augurios, pero siempre a unos pasos de la mayoría, tanto en Asturias como en Gijón.

Aunque, pese a las buenas vibraciones, los socialistas no suelen confiarse, pecaron de optimismo en las elecciones de 2003, y retrocedieron de tal modo que tanto Vicente Álvarez Areces como Paz Fernández Felgueroso perdieron la mayoría absoluta obtenida en 1999.

Ahora mismo, sobre las nucas de Areces y de Felgueroso penden sendos manojos de datos estimativos nada complacientes. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) apuntaba hace un tiempo que el Gobierno asturiano era uno de los que más desconfianza causaban en sus gobernados, los cuales consideraban además escasa la eficacia de sus timoneles y mostraban honda preocupación por los índices regionales de desempleo.

Por su parte, el PSOE gijonés manejó una encuesta primaveral en la que se pronosticaba contar con trece concejales clavados, esto es, los mismos que en el presente, pese a esta etapa de intensas inversiones y obras públicas en la ciudad.

Por tanto, ¡ay de quien se confiare!, porque la cosa electoral va por ahora cogida por los pelos. Hace falta más madera, en consecuencia. Probablemente sean estas circunstancias la que excitaron ese ánimo propagandista de Principado y Ayuntamiento que tanto se dejó sentir en sus respectivos pabellones de la reciente Feria de Muestras.

La municipalidad nos deleitó con una historia de la obra pública en Gijón, mediante un recorrido de un par de siglos cuya culminación consistió en primorosas maquetas del balneario, el plan de vías, etcétera. La voracidad de dicha exposición fue tal que el Ayuntamiento se apropió hasta del hotel torre del arquitecto Zaera, de promoción privada.

Por su parte, el Principado estrenó un pabellón de correcta composición externa, pero de tortuoso interior. Pantallas y más pantallas de plasma, y escaleras de subida y bajada propiciaban una visita aturdidora. Una montaña rusa de emociones, ya que, en definitiva, hay tanto que mostrar...

Pero, si bien en la Feria de Muestras Principado y Ayuntamiento no se pisaban lo expuesto, en el célebre apócrifo del «Construyendo» el relato de lo que el Gobierno regional ejecuta en Gijón parece comerse la tostada del Ayuntamiento.

Precisamente el insobornable edil Jesús Morales aludió a este hecho cuando, hace unos días, manifestó que el folletón metía en el saco regional actuaciones municipales. Y cuando a la alcaldesa Paz Fernández Felgueroso se le preguntó por la publicación, la regidora enmudeció por completo.

Sólo el concejal Iván Álvarez Raja, entre la candidez y la vivacidad, reflexionó sobre la gran penetración del folleto en la opinión pública, ya que la algarabía política tras su embuzonamiento lo había sacado de la indiferencia con la que el pueblo recibe habitualmente la propaganda, caso que cada mes se verifica en Gijón con la «Gaceta» del Ayuntamiento.

Total, que Raja fue el único socialista que no mostró una reacción vergonzante ante el «Construyendo», aunque el Ayuntamiento de Felgueroso, como decíamos, tenía motivos para mosquearse con la apropiación por parte del Principado de realizaciones fundamentalmente municipales.

Véase el caso del Acuario de Poniente, respecto al que el folleto dice: «La colaboración entre el Gobierno del Principado de Asturias y el Ayuntamiento de Gijón ha hecho posible la construcción del Acuario».

Verdaderamente, quien sudó la camiseta para sacar adelante dicho equipamiento fue la municipalidad gijonesa, aunque a última hora, pocos días antes de la inauguración, el Principado firmó un convenio con el Ayuntamiento según el cual aportaba un millón al Acuario, es decir, una doceava o catorceava parte de su coste. En cambio, el apócrifo viene a insinuar que el esfuerzo ha sido afrontado a partes iguales. De manera que el «Construyendo» ha propiciado más sarpullidos que placeres, lo que significa, como ya decíamos días atrás, que se ha quebrantado la regla de oro de la propaganda: que nadie perciba un acto propagandístico como tal, sino como una información más. Después de todo, el medio es el mensaje, y el mensaje es el masaje, como decía Marshall McLuhan. Repetimos, masaje, y no paliza.

Volvamos para terminar a los vídeos extraviados de la NASA. Al margen de lo que digan los amantes de las conspiraciones -o sea, que fueron grabados en un estudio y que el hombre nunca pisó la Luna-, aquellas imágenes descoyuntaron a los soviéticos en su carrera espacial frente a EE UU. Esto es, daba lo mismo lo que hubiera sucedido en realidad, porque la propaganda americana había triunfado.

Por ello el presidente Areces reclamó en su discurso de inauguración de la Feria de Muestras «un nuevo relato» sobre Asturias, una narración distinta de la establecida hasta la fecha, fundamentalmente pesimista.

Da lo mismo alcanzar la Luna si a los ciudadanos les parece un hecho insignificante. Da lo mismo transformar Asturias si los asturianos permanecen en el desencanto. Venga de donde venga, apócrifa o no, hace falta mucha propaganda para darle la vuelta a esa impresión.