El vecindario de Poniente anda que echa pestes con las torres contempladas en el plan de vías de Junquera y con el hotel Masaveu de 22 plantas, en la misma zona, según diseño del prestigioso Zaera. Resulta curioso reseñar que las sublevaciones populares contra las alturas nos retrotraen a los años setenta del pasado siglo. Por ejemplo, en marzo 1970, vecinos del entorno de la calle de Donato Argüelles enviaban un furibundo escrito al Ayuntamiento contra el edificio que el constructor Canteli levantaba en dicha calle, esquina con la de Jerónimo González.
Dicho inmueble constaba, y consta, de plata baja, altillo y 16 pisos, y el arquitecto municipal de aquel tiempo, Enrique Álvarez Sala, justificaba su altura porque se alzaba tras el ambulatorio que entonces se denominaba Héroes de Simancas, y que hoy es Centro de Especialidades Puerta la Villa. Como este inmueble era de poca altura, el edificio posterior, el de autos, se constituía en una fachada hacia la plaza de Europa, cuya altura de cornisa -proseguía el arquitecto municipal- debía igualarse con la de los edificios construidos sobre los solares de la antigua Fábrica de Vidrios de Begoña (calles de Truán, Cifuentes y Covadonga). Dicha zona, añadimos aquí, alcanzó en los mejores años del urbanismo franquista densidades de 200 viviendas por hectárea, aunque no llegó al extremo de las 275 viviendas -o más- por hectárea de los edificios del promotor Fresno al final de Magnus Blikstad, una concentración que nos equiparaba con Shanghai.
Pero volvamos a las alturas, porque lo del edificio-fachada era la coartada para las sobredosis de edificación, tan frecuentes entonces, y justificadas también con fórmulas como la de los «edificios singulares en esquina». A ver si con esto de la memoria histórica va a resultar que volvemos a los criterios del planeamiento franquista, del que nos sacó el urbanista Rañada, que desde el PGOU de 1986 impuso la restricción de alturas a una media aproximada de seis plantas.
Acostumbrados a la moderación del llamado urbanismo democrático, ¿cómo no va a rebelarse ahora el vecindario?

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