Los últimos datos son reveladores de la peculiaridad del mercado laboral español: siete de cada diez trabajadores están a favor de que el Gobierno limite por ley la jornada laboral, según desvelaba la última encuesta de Financial Times y la consultora Harris publicada esta semana.
La opinión nacional contradice a la de todos los grandes países europeos, donde son totalmente opuestos a la intervención gubernamental. Algo, a primera vista, sorprendente. Pero que se puede considerar dentro de la normalidad a tenor de la radiografía actual del mercado laboral español: se trabaja más sin cobrar las horas extra. Y, además, se gana menos, hay pocas vacaciones y la productividad está en mínimos, como revelan las estadísticas de Eurostat, la oficina comunitaria, y los diversos organismos de los Doce.
En concreto, en España se trabaja a la semana una media de 38,2 horas reales, a distancia del promedio de 36,5 horas del conjunto de la zona del euro. Tan sólo Grecia se acerca a los niveles nacionales, pero aquel país presenta una salvedad: trabajar más tiene mejores resultados, pues la productividad, aunque ahora registra niveles inferiores a los españoles, crece de forma constante, frente al estancamiento nacional. Según los expertos, no tardará en superar a la española.
Además, si se analiza el horario de los trabajadores asalariados a tiempo completo -una amplia mayoría- la realidad es aún más cruda para España: computa 41 horas semanales, frente a las 39,7 europeas -y las 40,3 de Grecia-.
Y tampoco trabajar más lleva luego consigo gozar de más descansos, ya que los españoles también están en el podio de los ciudadanos que disfrutan de menor vacaciones de toda Europa: una media 22,8 días al año, cuatro menos que el conjunto de los Doce. Con mirada de envidia se observa a los franceses, con unos treinta días, e incluso a los nuevos socios del Este, donde, con la excepción de Letonia y Lituania, el disfrute se lleva casi 24 días.
Salarios
En este injusto retrato de los trabajadores españoles podría quedar un consuelo: ¿Al menos cobran más que sus vecinos europeos para compensar las eternas jornadas de sol a sol? A que es de sobra conocido que no es así, se añade un inconveniente extraordinario: el imparable avance de la inflación. Así, sólo en el último año, España es el país donde más ha caído el valor real de las remuneraciones medias, a un ritmo del 0,7%, según el Euroíndice Laboral IESE-Adecco. Tan sólo se encuentra en la misma situación Alemania, con un descenso del 0,3%, pero con la fortuna de que en este país el sueldo medio ha repuntado un 3,9% desde la entrada del euro en 2002, mientras que en España sólo lo ha hecho el 0,1%.
Hay otra importante diferencia respecto al caso germano: allí los salarios brutos medios superan los 3.000 euros mensuales, muy lejos de los 1.900 que se embolsa un empleado español; en concreto, es un 35% menos.
No son los únicos que sacan ventaja: en Francia se ganan cerca de 2.600 euros -un 25% por encima- y en Italia, unos 2.300 -un 18%-. El salario español, de hecho, es el que ha experimentado la peor evolución de todos los países del euro, al compás de los precios de consumo, ya que el país se mantiene como el más inflacionista de Europa desde principios de 2005. Durante este año, ya en enero el IPC se instaló en el 4%, techo que no abandona.
Y eso no es lo peor de todo: el Euroíndice avanza, además, que en España los sueldos se reducirán durante el tercer trimestre de este año un 0,4%, lo que supondría acumulados quince meses de descensos interanuales consecutivos.
Y tampoco las horas extra compensan. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la mitad de los españoles alarga su jornada laboral. Y, de estos, el 50% de éstos no recibe ninguna compensación a cambio.
Artículo publicado originalmente en el diario español Expansion.

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