Es verano en todo el aire de ese mes en el que los ruidos de la ciudad se hacen pequeños. Las calles se llenan de cierta soledad. Se escuchan más los pequeños murmullos y los grandes se retiran a las playas. Y, entonces se pronuncian más fuertes las cerillas que encienden el cigarrillo. Las huellas de las hojas paseándose por las calles. Los pasos del vagabundo. El sonido de La Cibeles. La sirena de la ambulancia. Los martillazos de las siempre obras de construcción retumban con un eco largo. Todo sucede a otro tiempo y con resonancia diferente en este mes en la ciudad.
También las noches son diferentes: acaloradas y duraderas, cuesta conciliar el sueño, por eso gasto mí tiempo recorriendo las calles cuando no logro dormir. Todos los antros parecen cobrar una vida incomparable a la que tienen el resto del año. Sin luz ni vida. Todas, excepto una zona en la que siempre me detengo en el recorrido: La calle Orense, siempre atravesada por una fachada y mirada diferente. Paralela a Nacho Cano y detrás de Nuevos Ministerios, tras el BBVA. Esta la calle Orense. Arriba tan igual y tan distinta de abajo, parece mirarme siempre de manera esquizoide; se me presenta siempre como otro espacio del que veo y experimento por las mañanas.
Por ello lo que era una caminata para concertar el sueño, lo convertí en una etnografía (1) urbana sobre la apropiación y resignificación del espacio urbano. Mi observación sobre Orense no variaba mucho: arriba, entidades financieras, mega proyectos empresariales, una notable red de oficinas y comercios. Intercambio de capital. BBVA, El Corte Inglés, H&M, Zara, Springfield, Starbucks, Mango, Bershka, Burger King y ese largo etcétera de los comercios de la zona.
Además de la manera en que transcurre el tiempo y sus sonidos, observé que el sistema económico produce en la ciudad nuevas formas de apropiación y participación del espacio, es decir una transformación en el modo de vida urbano.
La globalización impone a los ciudadanos de centros metropolitanos (como Madrid), nuevas formas de habitar el espacio urbano. Madrid está cambiando, y con ello las formas de usar el espacio por parte de sus habitantes. Nuevos habitantes de Europa del Este, Latinoamérica y Norte de África le dan un nuevo sentido a la territorialidad de lo que antes fue. Estas nuevas formas de habitar el espacio urbano pueden generan cambios socioculturales en medio de estos espacios en duelo.
Desde el corpus teórico de Pierre Bourdieu (2), es posible pensar la ciudad como un campo social de fuerzas en pugna.
Un campo social se define por el tipo de capital que está en juego, "capital" referencia a todo tipo de bien en torno al cual puede constituirse un mercado, es decir, tiene que ser un bien apreciado, producido, consumido. Pero el concepto de campo, siguiendo a Bourdieu, no sólo tiene una connotación económica sino que distingue distintos tipos de capital: el económico, el cultural, el social y el simbólico, de los cuales, a su vez, pueden surgir subespecies. Es esta "subespecie" la que puede significar el cambio en el modelo cultural urbano en la ciudad.
Abajo: "los bajos de Orense" fundiéndose con los nuevos rostros que componen la ciudad, los rostros de la gente que no ha salido a veranear a las playas. Rostros ecuatorianos, peruanos, dominicanos, colombianos. Acento cubano. Bachata. cumbia y reggaeton (3). Distinto es el espacio de abajo y arriba en Orense. Distinta es también la manera de habitar, nombrar y recordar el espacio para los de "arriba" y para los de "abajo".
Arriba y abajo; tan cerca y tan lejanos. Arriba se discuten las hipotecas y modas. Abajo "los sin papeles" intentan acceder a esas modas, consumir lo expuesto en las vitrinas de arriba. Abajo y arriba no son polos opuestos (como lo aprendimos con Plaza Sésamo) cuando se trata del sistema económico que produce la situación; uno es parte del otro. Arriba no existe sin el subsuelo; sin "los bajos de Orense", la casa financiera se desmorona. Orense es la metáfora perfecta del sistema económico.
Lo que fue ayer una zona pija, frecuentada por grupúsculos de extrema derecha, hoy es un espacio nocturno habitado y reconfigurado por "los sin papeles": las mismas paredes testigos de las ideas más conservadoras, hoy retumban con Don Omar, y Daddy Yankee (4), cobra un nuevo sentido el espacio de recreación para los latinoamericanos empleados en el sector de servicio de la ciudad. Manifestación de identidades híbridas en constante transformación. Papeles. Bandas juveniles y remesas. Ciudadanía y legalidad en lucha con el piso de arriba para mantener el espacio urbano. Todo en un mismo escenario. Todo coexistiendo y confluyendo arriba y abajo en el mercado capitalista.
La reconfiguración de los espacios urbanos influye decididamente en los modos de vida que desarrollan sus habitantes. Las consecuencias que la inserción a los mercados globales por parte de las grandes ciudades trae a sus habitantes se contradicen y ponen el espacio urbano en constante pugna, si no se toman las debidas medidas políticas.
Después de noches de entrevistas y observación en "los bajos de Orense", con algo de sueño subo las escaleras que me devuelven al nivel de la calle a La Castellana. El letrero a colores neón del "Oro Verde" se ve de nuevo apagado. Leo los carteles del próximo concierto de reggaeton junto al anuncio en el que se lee: "se envían remesas". Pienso: "el actual proceso económico neoliberal pincha la ciudad. Abajo sigue sonando: "baila morena, baila morena perrea pa delante". La temperatura ha bajado, vuelvo a los sonidos ligeros de la ciudad y ella me devuelve la mirada esquizoide de una ciudad emergente. La hermosísima ciudad duerme. Desaparecen "los sin papeles", las remesas y el reggaeton. Aparecerán al subir el sol la cajera y el banquero. El contador y el empresario. De nuevo la ida y venida: abajo. Arriba.
Desde la esquina me detengo a observar la estación de Nuevos Ministerios. Estación fantasma a esta hora. El aire sopla fresco. Seis de la mañana. El asfalto se prepara para de nuevo cargar con la pesadez del sol. Enciendo un cigarrillo y comienza perezosamente a amanecer abajo-arriba, arriba-abajo.
Madrid, 28 de agosto
Notas
(1) Etnografía es el método utilizado por los antropólogos para describir un fenómeno social. Es el análisis antropológico como forma de conocimiento. Hacer etnografía es establecer relaciones, seleccionar informantes, trazar mapas del área, llevar un diario, etc. (Geertz, 1973:21)
(2) Bourdieu, P. Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción. Barcelona: Anagrama, 1997.
(3) Fusión de reggae y rap.
(4) Precursores en la historia del reggaeton.

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