Querido Rafa: Yo no nací en el Mediterráneo; nací en el Río de la Plata. Así pues, y por eso mismo, ¿cómo puede no chiflarme Joan Manuel Serrat?
Recuerdo aquellos días de 1969, o acaso de 1970, que la fecha no me quedó tan grabada en la memoria como el registro de la emoción que nos trajo su voz en esos ya lejanos tiempos. La Argentina estaba regida por una dictadura patética, aunque no tan asesina como la que sobrevino seis años después. Llegó Serrat y nos portó un aliento nuevo. Las chicas de mi generación, las más jóvenes, y hasta las adolescentes, todas, todas ellas, se enamoraron del noi de Poble Sec. Los jóvenes estábamos algo celosos, lo confieso, y en las oficinas del Registro Civil se inscribieron más recién nacidos con el nombre de Manuel que nunca. Pero bueno, lo que quiero decir es que para conocer a fondo el acervo de admiración que acumula el mejor cantautor de Cataluña hay que haberlo seguido en Buenos Aires y en sus actuaciones en el resto de Latinoamérica.
En esos días iniciales Serrat llegaba precedido de una cantidad de historias raras, se decía que sus primeros seguidores lo consideraban un traidor a la causa catalanista por el hecho de cantar en español.A nosotros, eso de que hubiese polémica porque cantara en castellano o en catalán nos sonaba a chino. En Argentina, claro, no se entiende bien de qué va la cosa. Pero algo sí que es cierto: Serrat trajo Barcelona y Cataluña al ámbito cultural latinoamericano, gracias a él los desconocedores empezaron a buscar la Ciudad Condal en el mapa. En realidad, bien puede decirse que Serrat trajo el Mediterráneo al Río de la Plata, hasta el punto de que la mayor parte de nosotros descubrió que, de un modo u otro, también habíamos nacido en el Mediterráneo. Pero eso de nacer en el Mediterráneo fue recién en 1971, cuando editó el álbum con ese título.
Tengo un par más de confesiones personales: yo salí de Argentina para salvar el pellejo, pero no me vine a España por Serrat sino por la cantante Cecilia, cuya voz llegó a mí por primera vez en una tienda de venta de discos de la calle Corrientes: «Dama, dama, de alta cuna de baja cama». Me había enamorado de ella y no imaginé que moriría poco después. Pero debo confesar que a Barcelona vine influido por el aliento emotivo que me insuflaron las canciones de Joan Manuel. Paradojas del destino: a poco de mi llegada aquí se exiliaba en México. El régimen había emitido una orden de busca y captura contra él. Pero volvió el año siguiente, y cuando publicó su disco de homenaje a Joan Salvat- Papasseït me hizo descubrir un poeta muy grande. ¿Te gusta Serrat, Rafael?
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