Quizás algunas mentes preclaras de la FSA consideren que la publicación del libro «Construyendo Asturias en Gijón» es una loable acción de propaganda partidista que le va a producir réditos electorales importantes. Puede ser que estos diseñadores del autobombo puedan caer en el proceloso mundo de fetichismo propagandista y consideren políticamente aceptable aquello de «que hablen de nosotros aunque sea bien». Quizás estos personajes que han impulsado la creación de este libro, digo quizás, tengan que hacer una lectura más perversa y este acto de autopropaganda responda, en realidad, a otra pretensión más aviesa y retorcida, al interés de un importante sector de la FSA de torpedear con todas las artimañas políticas que puedan para conseguir, por fin, su objetivo, dinamitar el gobierno plural de la izquierda en Gijón.
Es evidente que este libro, más que autopropaganda de una acción de gobierno, es, en realidad, la confirmación de la incomodidad política que siente este sector de la FSA al tener que gobernar con IU-BA. Me parece absolutamente diáfano que estos sectores, unidos por intereses políticos profundamente reaccionarios, y me estoy refiriendo al sector guerrista dentro del PSOE y al encabezado por personajes como José Bono, se sientan mucho más cómodos llegando a acuerdos con el PP que teniendo que gobernar con IU-BA. La visión cicatera sobre la estructura del Estado, profundamente jacobina, el proceso de pacificación y normalización de Euskadi, los derechos y libertades cívicas, la educación entregada a las ordenes religiosas privadas, que segregan a sus alumnos/as en función de la capacidad económica, o la mirada hacia la recuperación de la dignidad de los que fueron asesinados, torturados, perseguidos y encarcelados por la dictadura fascista son los puntos de unión -por supuesto, el modelo neoliberal en la política económica, como eje vertebrador de todas las demás políticas-, como decía, son los puntos donde este sector de la FSA se siente como pez en el agua de la mano del PP, hasta el punto de que yo estoy seguro de que el retroceso surgido en leyes como la LOE o la memoria histórica son consecuencia más de las presiones a nivel de Estado de estos sectores dentro del PSOE que de logros de la extrema derecha católica y fascistoide.
Con estos planteamientos políticos, no es de extrañar que estos sectores se empeñen, una y otra vez, en poner trabas a una acción de gobierno cuyo eje sean las políticas de izquierdas. No es casualidad que IU, a nivel de Estado, haya girado desde «una oposición influyente» a una «oposición exigente»; no es ninguna casualidad ni responde a ningún enfado coyuntural, responde a una visión política que ha hecho pasar de una esperanza de giro político a la izquierda del Gobierno del Estado a una exigencia real de ese hipotético giro, ante los acontecimientos que van surgiendo en la acción política del Gobierno.
Ante esto, en Gijón, con un gobierno plural de izquierdas que va dando sus frutos, que va asentando en la sociedad la idea de que no basta con vencer a la derecha cavernícola sino que hay que vencer y construir desde la izquierda, nos hemos encontrado con este torpedo lanzado a la línea de flotación de un proyecto político que funciona; por eso no puedo evitar sustraerme al pensamiento de que, en realidad, no es el libro de marras un intento de satisfacer el ego de Areces y compañía, sino más bien todo lo contrario, que lo que trata de conseguir es que este proyecto político de la izquierda plural se vaya al garete, que, al final, tengamos que romper los acuerdos de gobierno o, como mal menor, que los posibles acuerdos poselectorales sean poco menos que imposibles.
A nadie se le puede escapar que este reprobable acto se va a volver como un bumerán contra el señor Areces y los sectores que lo apoyan en la FSA y dentro del Gobierno. Quizá, por eso, la pretendida búsqueda de la mayoría absoluta no sea más que una mentira piadosa hacia los votantes del PSOE en Asturias y en Gijón en particular. Probablemente estos actos se conviertan a corto y mediano plazo en un obstáculo difícilmente salvable para reeditar otro gobierno de la izquierda plural, en cuyo caso, estos sectores de la FSA habrán logrado su objetivo y sería una pena que lo consiguieran. De todos modos, mientras estas maniobras se van aclarando, no vendría mal que en la FSA unos y otros entendieran que no están solos, que gobiernan en Asturias y en Gijón en coalición con IU-BA y que chulerías y prepotencias están de más en circunstancias como éstas.
José Angel del Valle Lavandera es miembro del consejo político de IU Gijón.

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