TRAS varios días de total mutismo, el Principado ha terciado en la polémica sobre el último 'best seller' de la región, 'Construyendo Asturias'. Según el comunicado oficial, el Gobierno regional no ha promovido ni financiado el libro. De esa forma se mantiene la incógnita sobre la paternidad de la iniciativa editorial. En cuanto a la financiación, la nota del Principado no nos sirve para mucho, ya que a la vista de los lectores está que la publicación de 'Construyendo Asturias' es costeada por grandes empresas constructoras que ganaron concursos de obra pública en Asturias.

Los generosos anuncios empresariales que se insertan en las páginas del libro son el testimonio de su apoyo a los productos culturales. En la nota del Principado se alude a las estrategias comerciales. Ya lo decíamos en estas líneas: las grandes constructoras tienen una vista de lince y saben que es un chollo soltar unos cientos de miles de euros para poder introducirse en todos los hogares de la región. ¿Qué asturiano no tiene en mente contactar con una gran corporación para que le amplíe un puerto, le construya un hospital o le haga la reforma de un cuarto de baño?

El Principado emitió el comunicado porque unas horas antes había hablado Ovidio Sánchez del «impuesto revolucionario» que aplicaba el Gobierno regional a las empresas constructoras. En cuanto saltó Ovidio, recuperó el habla el Principado.

La nota oficial del Gobierno arremete contra el líder del PP, al que acusa de presionar a las empresas para que le apoyen. Esto último no se entiende muy bien: el Principado alude a la posibilidad de tomar medidas legales por el supuesto chantaje que le atribuye el PP y, a la vez, acusa al PP de presionar a las empresas, que es algo muy parecido a la figura del chantaje. Parece una estrategia copiada de las trifulcas de vecindario: «Y tú, más». Desde el Principado se compagina la indignación ante las explicaciones del rival político con el más absoluto silencio por la versión de García Valledor, miembro relevante del Gobierno de coalición. El consejero de Justicia ha dicho que los 'libros anónimos' dejan en agua de borrajas la Ley de Publicidad Institucional del Principado. Lo dice un miembro del Gobierno, pero nadie recoge el guante.