Ahora que estamos rondando los máximos anuales nos preguntamos si todo lo negativo ha pasado. Si aquellos motivos o excusas que hicieron tambalearse a los mercados en mayo han desaparecido por completo y si quedarán en el recuerdo como un susto más o un pequeño traspiés de los muchos que se producen en una tendencia alcista. Algunas de las incertidumbres que entonces teníamos, como las referentes a los tipos de interés en Europa y en Estados Unidos, parecen estar algo más claras. Sin embargo, los problemas geopolíticos siguen vigentes y podrían agravarse más con el consecuente impacto sobre el precio del crudo, imprimiendo de nuevo más nerviosismo y volatilidad a las Bolsas mundiales.
Desde el inicio de las fuertes caídas hasta hoy, sólo ha habido un índice en toda Europa y en los Estados Unidos capaz de recuperarse en su totalidad y ése ha sido nuestro selectivo Ibex, que se ha visto fuertemente soportado por un gran número de operaciones corporativas en muchos de sus valores directores. De hecho, si no fuera por la fuerte revalorización acumulada del sector eléctrico (a raíz de la OPA de E.ON sobre Endesa) y de otros valores afectados por operaciones similares, como en el caso de Metrovacesa y Arcelor, nuestro índice subiría la mitad del acumulado en el año. Es más, si miramos en conjunto el resto de índices europeos podríamos concluir que de media están a un 6% de sus máximos anuales, mientras que el Ibex está en los máximos. De ahí que sea aconsejable cierta cautela y mirar con más frecuencia, aunque sea de reojo, lo que hacen el resto de mercados directores.

José María Rodríguez Huertas es analista de Hermanos Moro, AF.

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