Querido Vallbona: Afirmar que Josep Antoni Duran i Lleida no podría cantar «nací en el Mediterráneo» es una obviedad, y aunque muchos dirán que no es imprescindible haber visto la luz a orillas de este mar y basta con ser de tierras próximas, en el caso de Duran i Lleida se hacen muy patentes sus rasgos de hombre de la Terra Ferma, no tanto por su carácter terrestre y agrícola, propio de esas comarcas limítrofes en las que Aragón se empapa de la Cataluña profunda, también por su acendrado misticismo mucho más característico de un profeta del desierto que de un granuja aventurero obligado a hacerse atar al mástil de la embarcación para evitar la seducción de las sirenas. No sé si de las sirenas independentistas, que de todo hay, pero en este sentido nuestro místico leridano (de adopción, quiero decir) no parece correr peligro, que una cosa es ser nacionalista moderado y otra distinta es serlo de verdad, así que no nos vayamos por las ramas, que la vegetación boscosa es harto exigua en las cercanías de Los Monegros.
No, Duran i Lleida jamás caerá en las tentaciones del nacionalismo radical, Dios no lo permita, y no lo permitirá, claro que no, porque Dios siempre tendrá en cuenta que el líder de Unió Democràtica de Catalunya es uno de los suyos; un demócrata cristiano a carta cabal. ¿O habría que decir un cristiano demócrata? Bueno, tanto monta, monta tanto... o quizá no tanto. No olvides, amigo Vallbona, que hace poco Duran i Lleida criticó las caricaturas dirigidas al islamismo, lo cual nos lleva a considerar si en la ideología (él afirma que es UDC la que aporta a Convergencia i Unió el sustrato ideológico) que alimenta a nuestro prócer lleidatà pesa más el misticismo, léase cristianismo, que la convicción democrática.
A mí, eso de abrigar dos almas en un mismo cuerpo siempre me ha parecido muy raro, porque creo que se ha de ser o cristiano o demócrata. Se puede ser ambas cosas a la vez, claro que sí, faltaría más, pero no es bonito despacharlas en la misma tienda, como hacen algunos que disponen de un local de comercio y no sabiendo a qué ramo dedicarlo generan monstruosidades mercantiles al abocarse a especialidades diferentes, por ejemplo: «Pastelería y ferretería La Convergencia, los mejores bollos y pasteles de la ciudad; buenos destornilladores, llaves de tuerca, pegamentos sintéticos y clavos remachados». En fin, que nuestro hombre de la Terra Ferma es doblemente conservador y doblemente moderado, pero ojo, como hombre de fe debería tener presente las palabras del Maestro, que era un revolucionario: «Como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, te vomitaré de mi boca».
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