Antes las mujeres iban a Lourdes; hoy van al doctor Chams, el rey Midas de la belleza, que todo lo que toca lo convierte en oro y juventud / Del 'sex appeal' de Flavio Briatore puede dar fe la cazafortunas Naomi Campbell / 'Josepepe' Bono presume en Marbella de unidad familiar
Líneas de arado surcan el rostro estridente de Marbella. Cosas de la edad. O ley de vida, que dicen muchos. Marbella es una maciza luminosa pero cascada, con la dignidad por los suelos y el colágeno hecho grietas. Los años pasan factura. Marbella sólo encuentra el rejuvenecimiento contemplándose en el álbum de fotos del pasado.
Antes las mujeres iban a Lourdes. Hoy van al doctor Chams. He dicho bien. El doctor Chams es el rey Midas de la belleza. Todo lo que toca lo convierte en oro y juventud. El oro es para él. La juventud, para sus pacientes. En España, lo descubrió la Preysler y lo popularizó Ana Rosa Quintana. Hoy, este doctorcito iraní es el hombre más deseado por las españolas de 30 a 70 años. Ni Carlos Larrañaga ni Enrique Iglesias ni Beckham: el doctor Chams.
Cuando supe que venía a Marbella, quise conocerlo. Chams vive en París, aunque varias veces a la semana se traslada a España, reclamado por su exclusiva clientela. Yo no pertenezco a ninguna clientela exclusiva, pero tengo mi corazoncito y mi curiosidad. Aparte de mis arrugas, naturalmente.
Allá que me fui pues, amparada por el secreto de una crónica en la que lo cuento todo. Cuando entré en su consulta, el doctor estaba apoyado en la pared y sonreía con boca beatífica. Llevaba en la mano una jeringuilla que apuntaba a ninguna parte y me miraba fijamente al entrecejo. Entonces yo me apoyé en la camilla para estar a su altura. No llegué a sacar la foto de Flavio Briatore con la que pensaba abordarle (¿cree usted que todos los hombres ganan con la edad?, iba a preguntar). Cuando quise darme cuenta, el doctorcito ya había caído sobre mí con su poderosa lanza.
Chams es una especie de lama. Nada que ver con Briatore, poseedor de un físico eléctrico (¿no estará metiendo los dedos en algún enchufe?). De su sex appeal pueden dar fe algunas cazafortunas, como Naomi Campbell, experta en ricos. Flavio Briatore pone el listón altísimo porque pertenece a esa clase de hombres que tienen muy buen concepto de sí mismos. Sólo eso explica que se atreva con el tanga que luce en la foto. La coquetería de Briatore es homologable a la de Rappel, que también tiene un alto concepto de sí mismo, además de una vastísima colección de tangas. Recuerden sus famosos modelos atigrados. Pasarán a la historia.
Briatore me ha sorbido el seso (sin equis). Lo digo por si alguien tiene a bien trasladárselo. No soy Naomi, pero tengo mis armas y también pienso, como ella, que la sensibilidad de los tíos no empieza en la punta del nardo, sino en las orillas de la cuenta corriente. Mientras eso se produce (va a ser que no), Agag podría aconsejarle que sustituya el taparrabos por un bañador tipo Acebes, largo hasta la rodilla y con orquídeas estampadas. El pepé siempre ha sido guardián de la estética.
Perdonen que cambie de tema. Los marbellíes, en general, y mi confidente, en particular, están que muerden. Martín Reyes, presidente de la gestora municipal, se ha ido de vacaciones sin encomendarse a nadie. Si hubiera tenido solicitudes de entrevistas, se habría quedado (le gusta más un periodista que a un tonto un lápiz), pero, visto el escaso interés que despierta, ha decidido largarse. Que gestione la miseria Santa Rita, ha dicho Martín Reyes. A continuación, ha desaparecido dejando un rastro de perplejidad en el aire. Todo lo demás sigue igual: las treinta y cinco mil viviendas ilegales, las basuras que se amontonan, las fuentes de ingresos que no se habilitan y los dineros que no crían.
Notas en la moleskine: los dueños de muchos restaurantes de lujo merecerían dar con sus huesos en Alhaurín. Son los últimos trincones de Marbella. Consejo para los sufridos veraneantes que todavía permanecerán unos días en la ciudad: vigilen las cuentas. Al sur de la factura, se acumulan los fraudes.
Alguien me acusa de desafecta porque este año apenas hablo de Carlos Espinosa de los Monteros, a quien en veranos anteriores cultivé como si fuera un mito. Es lo que pasa con la gente famosa. Si dices, protesta, pero si no dices, se deprime. Carlos es mi marbellí de culto: ya quisiera Flavio Briatore llegarle a la altura de su cochecito de golf.
'Josepepe' Bono ha venido a Marbella con los suyos. Aquí presume de esposa y de hijos, pero, sobre todo, de unidad familiar. Bono no descarta la posibilidad de tomarse dos años sabáticos. Le debe muchos meses a su familia, que ha padecido en silencio los implacables cuernos de la política. En la playa, almuerzan Javier Gómez de Liaño y María Dolores Márquez Prado. María Dolores viste casual y veraniega. Javier, de punta en blanco, pero en azul. Todo un gentleman.
© Mundinteractivos, S.A.

estaba buscando informacion sobre el dr chams y he visto tu relato. Es tan bueno como dicen, y si cayo sobre ti, te cobro luego la cantidad que te pide...1000Euros- asi por el pinchacito. De todas maneras he leido que es un hombre muy atractivo tambien...que impresion te dio a ti...en fin a mi lo que me interesa es saber si es tan bueno como se dice.
2. LA MODELO. Julio 1980.
Y Javier Gómez de Liaño.
Por Rafael del Barco Carreras
Al margen que el caso CONSORCIO DE LA ZONA FRANCA generara páginas contra los encarcelados, el Delegado del Estado nombrado en 1977, Bruna de Quijano, el comerciante de coches Fernando Serena, y yo, y al mismo tiempo los socialistas de “Serra y Maragall”, y otros, aprovecharan el enredo para sacarle (supongo al estilo FILESA, extorsión) al Banco Garriga Nogués, alias JAVIER DE LA ROSA MARTÍ, hijo del huido “secretario” ANTONIO DE LA ROSA VÁZQUEZ, muchos más millones de los denunciados, en principio a la prensa 10.000 millones, rebajados en la denuncia a 1.200, de las pesetas de entre 1975 a 1979, mi vida en la Modelo forjaría otras prioridades. SOBREVIVIR, física y mentalmente.
Los recuerdos podrían degenerar el cuadro a describir, por lo demás solo escrito por alguna de las víctimas poco o nada escuchadas o leídas, ya en denuncias oficiales (todas “aisladas” o archivadas) o escritos más o menos enmudecidos, y por ello cuando me refiero a aquella MODELO, cito al primer JUEZ DE VIGILANCIA PENITENCIARIA, Javier Gómez de Liaño, en su excelente libro “PASOS PERDIDOS, Confesiones en carne viva”. Navidades de 1981, “Cuatro meses de trabajo fueron bastantes para descubrir el cúmulo de abusos y barbaridades que se perpetraban en la cárcel Modelo de Barcelona. Situada en pleno centro de la ciudad, era como un amplio escaparate del absurdo”. El libro, editado en 1999, sigue con alguna de las espeluznantes escenas, como su visita al PALOMAR, unas celdas acolchadas (para locos) en la enfermería. Esas celdas formaban parte, con las argollas de la QUINTA, del SISTEMA, y con la ventaja de que los gritos no despertaban a los vecinos. Cuenta que años después preguntó al secretario del juzgado por los varios sumarios abiertos por homicidios, asesinatos, torturas y corrupciones de todo género, con incluidas “venta de libertades”, no por SUS DENUNCIAS, sino por las víctimas…NO PASÓ ABSOLUTAMENTE NADA, NINGUNA SENTENCIA a considerar, NINGUNA. Si el Gobierno Suárez nombró director para pacificar la cárcel, tras los motines, al torturador Camacho, no se quedó corto al nombrar PRESIDENTE de la AUDIENCIA A ALFONSO HERNÁNDEZ PARDO, dos sátrapas del más refinado franquismo.
Primeros de julio de 1980. Alojarse en la planta baja de la SEXTA GALERÍA sería a lo que los periodistas se referirían en el VIVIR COMO UN MARAJÁ sobre Bruna, y si se comparaba con la CUARTA, DE REINCIDENTES, O LA TERCERA (con promedios de 700 individuos), PARA EXTRANJEROS, moros, negros y sudamericanos, era una “delicia”. Unos 400 individuos en unas 90 celdas, con un funcionario que recontaba y poco más. La gran ventaja de la sexta, durante el día la mayoría trabajaban y los pocos que quedábamos podíamos movernos entre el patio y la celda. La SEGUNDA, más pequeña, con varios de la ETA, no estaba mal en cuanto al ambiente, y la QUINTA, la de castigos, la de las barbaridades, sin olvidar la enfermería que lo mismo servía para aislar algún enchufado que para matar a palos a cualquiera, y cuando digo “matar”…es matar. Recuerdo que muchos años después cuando ya no existía EL PALOMAR, Don Francisco (nombre real de uno de los presuntos torturadores) me contaba que al entrar en una de las celdas el “loco” le arrojó a la cara los excrementos… y lo puso a caldo ¡claro!.
El susto inicial de que poco menos se me comerían se pasó rápidamente. A los “caballistas”, así se llamaba entonces a los de “dinero o bolígrafo”, se les respetaba, por lo menos en aquella galería donde el resto se jugaba mucho de salirse de las normas. Zamora, el cabo, todo un prototipo, chorizo, tuerto y ligera cojera, se desvivía para tenernos contentos, claro que consumiéndole alguna de las porquerías que servía en su “rutina”, café de sucia cazuela, tortillas, o carne que conseguía de la cocina, al igual que el machaca Miguel procuraba un jergón sin cuerdas, colchón sin meadas, o sábanas limpias. Mi contable mentalidad le atribuyó ganancias de unas 200.000 pesetas mensuales, aun manteniendo a tres ayudantes. Toda una fortuna, o sea, que el primer responsable del “orden”, y chivato oficial, era el más interesado en su mantenimiento. Xiqui y Angel (nombre falso), con las drogas y el juego, ganaban más.
Las drogas. Si la compra de varios porcentajes de acciones, en efectivo y con letras, de Charly Max, negociación en la que me enfrenté al retorcido futuro presidente del Barça y de Husa, Juan Gaspar, que con un 7% y la gerencia succionaba los sustanciosos beneficios, me hicieron administrador de la célebre entonces discoteca en Barcelona (esquina Bori Fontestá-Beethowen), con lleno continuo, y me pusieron ante el creciente tráfico de drogas, ahora se mostraban omnipresentes, la primera y imperiosa prioridad. Un elemento nuevo que desde el primer instante me indicaba su terrible peligrosidad, pero marginándose de su circuito y consumo la tranquilidad CASI absoluta.
Mi primer amigo, CHUECA, todo un personaje, una celda para él solo desde que hacía unos meses un túnel desde la Avenida Roma pretendía alcanzar el patio de la sexta pero se hundió en la calle Provenza (la zona es una explanada, antigua riera desde Sarriá al Paralelo rellena con tierras del Ensanche, donde infinidad de ratas construían sus madrigueras, saltando a la cara de los perforadores), descubriendo su autoría por los planos que llevaba encima. Pretendió reeditar el famoso túnel por donde escaparon cuarenta y cinco presos. Se proponía poco menos que vaciar la cárcel, cobrando peaje. Falsificador, estafador de bancos y casado con una italiana (pura mafia decía). Después de una temporada en la QUINTA, vivía tranquilo y solo en la planta de la SEXTA. Murió poco después de su libertad de un disparo en la cabeza.
Y si yo en el interior buscaba mi acomodo y hasta emborronaba cuartillas, leía o jugaba con mis compañeros, cartas y frontón, a la par que atosigaba a preguntas a BRUNA, nunca aclaradas, mi mujer demostraba su gran actividad exterior, consiguiendo a los pocos días entrevistarse conmigo en el locutorio de “Jueces”. Todo un logro ya que en los locutorios generales (sin cabinas) era imposible por el griterío mantener una conversación. Y los logros no vendrían por los “amigos” que del ambiente “oficial” nunca tuvimos, y los otros desaparecieron o perjudicaron, sino por el BAR LA MODELO, la Tina, donde servían las varias docenas de comidas que se pasaban a diario al interior de la cárcel. Comenzó picando piedra, o sea, a invitar, pagar comidas, o pasarse horas esperando no sabía qué… por lo pronto comida decente, aunque cara, y la prensa…
Continuará…ver www.lagrancorrupcion.com