Por las principales ciudades y villas asturianas está siendo distribuido un libro, de 150 páginas, dedicado a ensalzar la gestión del Gobierno regional. No se trata de un solo libro, sino de varios, uno para cada concejo, en los que se cuenta con estilo NO-DO las grandes realizaciones del Principado en cada territorio. El libro no tiene padre, aunque los que distribuyen el producto por las casas (un método de distribución directo y caro) dicen que es del Principado. No pueden andar muy descaminados, porque el único beneficiario del panfleto es el Gobierno regional, particularmente el socio socialista, ya que las entrevistas que pueblan el libro están realizadas a los cargos públicos del PSOE.
El PP piensa pedir la comparecencia parlamentaria de Jorge Fernández León, director de la Agencia para el Desarrollo de la Comunicación y Proyectos Culturales. No es probable que se haga responsable de la iniciativa, ya que en el Principado aseguran que no saben nada del dichoso libro, del que se han enterado porque los distribuidores picaron a su puerta. El asunto pasa de castaño oscuro al corresponder la publicidad del libro a las grandes empresas constructoras que llevan a cabo las principales obras públicas del Gobierno regional. De esta forma se sortearía la ley de publicidad, aprobada recientemente por la Junta General del Principado, al tratarse de un producto financiado por empresas privadas. Una forma como otra cualquiera de blindarse.
El coordinador general de IU, Jesús Iglesias, se alegra de que su fuerza política no salga en la publicación ni tenga nada que ver con ella. No deja de ser un punto de vista muy peculiar, porque a nueve meses de los comicios autonómicos cualquier propaganda a favor de un partido determinado es una forma de tomar ventaja desleal sobre el resto de competidores. Si a los dirigentes de IU no les parece mal que todos los asturianos reciban en su casa un libro que explica cómo nuestra región avanza gracias a la gestión de los socialistas, es que viven como todos los iluminados fuera de este mundo. En cualquier caso, el misterioso libro es ante todo el exponente de una carencia. No es un ejercicio de prepotencia, sino la expresión de un complejo. Volveremos sobre ello.

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