LA SUSI CON LEONOR

Como todo el mundo sabe, los niños son tremendos. Y en este caso, cuando digo niños no quiero decir niños y niñas, que si quisiera decir eso lo diría, menuda feminista está una hecha. Los niños son los niños: mi Don Froilán Marichalar Borbón , y mi Don Juan, mi Don Pablo y mi Don Miguel Urdangarin Borbón. Bueno, pues vinieron ayer y me dijeron:

- Doña Susi, los niños queremos novios.

De entrada, quedé atónita, claro. Pero enseguida le encontré a la demanda una explicación clásica.

- Queréis novios para vuestras hermanitas y para Leonor -les dije- y a ver si así ellas os dejan en paz, jugando a vuestras cosas, ¿no?

- No -dijeron ellos al unísono-. Queremos novios para nosotros. Uno para cada uno.

Aluciné. ¿De verdad era aquello una masiva salida del armario? ¿Qué hacer? ¿Decírselo sin dilación a los abuelos y abuelas, y a los papás y mamás? ¿Avisar inmediatamente a la revista 'Zero'? ¿Buscarles a los chiquillos piso en Chueca? Opté por lo más institucional y fui y se lo dije a mi Rey.

- ¡Ya le dije a Zapatero que lo de las bodas de mariquitas algún día nos daría un disgusto! -dijo mi Don Juan Carlos, dejándose llevar por su característica espontaneidad.

Yo consideré mi deber ciudadano, democrático y constitucional ponerle a mi Rey las peras al cuarto, así que le dije:

- Mira, mi Rey, no son bodas de mariquitas, son bodas entre personas del mismo sexo. Segundo, a mi Zapatero, por eso, ni me lo toques. Tercero, el que un chico tenga un novio es igual de serio, de bonito y de romántico que si tiene una novia, y no importa si el chico es empresario, futbolista, torero, decorador, periodista, juez o rey. Y cuarto: ya va siendo hora de que alguna monarquía dé ejemplo y declare que da igual que un rey o una reina sea homosexual y se case con quien quiera.

- Tienes toda la razón, doña Susi -dijo mi Rey, tan profesional como mi Reina-. Pero habrá que avisar a la Familia, ¿no?

La avisamos. Todos quedaron estupefactos. Pero mi Doña Letizia, que es la más informada, dijo:

- No puede ser. El que todos mis sobrinos varones quieran tener novio va en contra de las estadísticas.

Así que la única manera de comprobarlo era llamar a los niños.Todos al unísono dijeron que sí, que querían un novio:

- Si Elton John, George Michael, Karl Lagerfeld y todos esos, con lo bien que se lo pasan, tienen novio, tener novio es guay.

- Pero a lo novios -les dijo delicadamente mi Doña Letizia- hay que quererlos, mimarlos, hacerles regalitos...

- Uy -dijeron todos los niños a la vez-, ¿tener novio es como tener novia? Pues vaya rollo. Entonces, no queremos novios, queremos gominolas.

Con una feroz mirada, les advertí a los adultos que cuidadito con poner cara de alivio. Yo, la verdad, me llevé una desilusión.

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