Querido Rafa: ¿Te imaginas, cómo hubiese sido el resultado de las elecciones si la masacre del 11-M hubiera sido, en efecto, obra de ETA? Claro, cómo no te lo vas a imaginar. ¿Quién no recuerda que en los primeros momentos todo el mundo pensaba que el crimen era obra de la banda terrorista? Angel Acebes y los muchachos del PP los que más, y presumo que el actual Secretario General del principal partido de la oposición estaría restregándose las manos. No digo de ningún modo que Acebes se sintiera feliz en aquellos momentos, claro que no, me guardo mucho de afirmar tal barbaridad; a nadie le alegra la desgracia de sus semejantes, pero no dejo de tener en cuenta que en meses previos el más ruidoso de los protagonistas del tripartito se había reunido con la cúpula de la banda en Perpiñán para pactar la inmunidad de Cataluña.Así pues, ahí tenéis el resultado, españoles todos, hubieran proclamado a coro los del PP. Angel Acebes en primer lugar.
Pero no, no fue así. Todavía subsisten las dudas acerca de si ETA fue del todo ajena en aquel luctuoso asunto, pero una cosa es segura: la mano del islamismo más fundamentalista y más perverso fue la que colocó las bombas. Y algo más, el apoyo de los populares a Bush en la guerra de Irak tuvo aquellos días de marzo un peso decisivo en la opinión del electorado. Y por último, el encaprichamiento del personal de la madrileña calle Génova produjo el peor de los efectos rebote, de modo que Acebes, pobrecito de él, fue coronado mentiroso mayor del Reino.
¿Y esto por qué? Por los efectos de ese trastorno psicológico que Freud dio en bautizar como síndrome de negación, consistente en dar más crédito a la expresión de los deseos que a la realidad objetiva.
El capricho. Angel Acebes es un caprichoso que prefiere sostenella pero no enmendalla, antes de esperar que las cosas se aclaren racionalmente, un caprichoso de esos que sostienen que la realidad está equivocada cuando ésta se opone a sus más profundos deseos.Y es que así no se puede ir por la vida, Vallbona querido.
Es una lástima: una carrera tan brillante manchada por el síndrome de la negación. Porque fue una carrera fulgurante la de Acebes, que empezó como concejal de Avila, logró la alcaldía, fue diputado y senador en tres ocasiones; ministro de Administraciones Públicas; de Justicia, de Interior... y ahí dio el tropiezo: cuando la mayoría de los medios internacionales señalaban al terrorismo de origen islamista, él dale que te pego con que fue ETA. La insistencia en la negación, es esto lo que más influyó en la derrota electoral del PP. Síndrome de negación; así se llama.
© Mundinteractivos, S.A.

Escribe un comentario