'Bomarzo' / Manuel Mujica Láinez

Era un hombre distinguido y con clara voluntad de esteta. Usaba monóculo y creía que artista era una palabra mucho más prestigiosa que intelectual. Conocí y traté a Manuel Mujica Láinez (1910-1984), que acentuaba voluntariamente mal sus apellidos, contando -con querida e irónica ambigüedad- lo que le había dicho el académico Rafael Lapesa: «Usted acentúa mal». Argentino, casado, homosexual sin tapujos en sus años de madurez, escribió magníficas novelas como Los ídolos (1952) o El escarabajo (1979). Su gran obra, con todo, es Bomarzo (1962), sin duda una de las mejores novelas históricas del siglo. Historia porque la respeta con erudición; e imaginativa pero verosímil, porque se inventa todo lo demás, creíblemente.

Bomarzo -nombre de una localidad próxima a Roma, casi en el olvido cuando Mujica la visitó en 1958 y sintió que brotaba en él la novela- es un gran friso del Renacimiento en Italia narrado (desde la inmortalidad) por el duque Pier Francesco Orsini, de nobilísima familia, pero giboso. Ese defecto físico marcará su vida esplendente y aventurera -con amores de ambos sexos- buscando en las extravagancias y el esplendor, algo así como un correlato objetivo a su pena.Así surgirá -junto a Bomarzo- el famoso Bosque Sacro de los Monstruos, donde la piedra ha sido usada para tallar formas zoológicas o mitológicas barrocas y grotescas. En Bomarzo aparecen papas, reyes y emperadores (Clemente VII, Carlos V) pero también -y más- artistas y hombres amantes de la sensualidad y el lujo: Cervantes, Paracelso, Aretino, Benvenuto Cellini o Hipólito de Médicis

Si los aconteceres históricos actúan como telón de fondo, la trama la componen refinadas o brutales vidas privadas que lo consideran todo posible o todo permitido para ellos. La general sensualidad son otro gran motor de esas vidas, como la del propio duque de Bomarzo, que dirá: «Vine al mundo en tiempos de violencia».Casi nunca conocerá otros.

Escrita en un estilo brillante y muy clásico, pero a la par enormemente dinámico y vivo, Bomarzo fue muy pronto un gran éxito mundial.En 1964 recibió -con Rayuela- el premio internacional John F.Kennedy, y Mujica contaba que Julio Cortázar (siempre inventor) le telefoneó para proponerle una edición conjunta de las dos voluminosas novelas, bajo el título común -a elegir- de Ramarzo o Boyuela. En 1969 el músico argentino Alberto Ginastera convirtió Bomarzo en una ópera, estrenada en Washington. La novela (insisto) es una obra maestra en su género. No lo olvidemos, narrada desde la inmortalidad. O sea, fuera del tiempo.

'Bomarzo'. Manuel Mujica Láinez. Editorial Seix Barral. 605 páginas.22 euros.

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