El Ibex 35 parece aprovechar julio y agosto para recuperar el buen tono que perdió en los dos meses anteriores. En la sesión del miércoles, arropado por los datos publicados en EEUU, lograba anotarse una subida del 0,46% y superar la barrera psicológica de los 12.000 puntos (12.045,90). Atrás quedaba el susto de mayo, cuando perdió más de un 11% y se colocó en los 10.800, ante el temor a nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal (FED) y a la fuerte volatilidad del crudo.
El escenario actual es distinto. Los inversores albergan la esperanza de que la FED no suba tipos en el corto plazo (recordemos que en su última reunión decidieron mantenerlos tras haberlos elevado en 17 ocasiones), sobre todo a raíz de conocer la subida, mucho menor de lo esperado, del índice de precios a la producción de julio en EEUU.
El crudo sigue alejándose de máximos tras el alto el fuego en el Líbano y la decisión de BP de mantener activa la mitad de su producción en Alaska. De los 78,64 dólares que alcanzó el barril de Brent en su último récord histórico, el pasado 8 de agosto, cotiza estos días próximo a los 73 dólares por barril.
Es normal que, en este contexto, el Ibex 35 se sitúe en zona de máximos. Aprovechó julio para sanear su aspecto técnico y arrancar el vuelo, y ahora se dispone a atacar la resistencia de los 12.100. No será fácil: aunque perfore este nivel, la rotura no será muy fuerte, al menos a corto plazo. Debemos esperar al regreso de muchos inversores que, anticipándose a sus vacaciones, redujeron el riesgo de sus carteras. Cuando retomen su actividad, veremos qué es lo que pasa.
Sara Busquets Pérez es analista de Bolsamania.com.
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