Este 'stripper' puede llegar muy lejos, de Lázaro Covadlo en El Mundo de Cataluña
Querido Rafa: Te lo confieso, Joan Laporta me resulta simpático.Más desde que hace ya un año escenificó ese tempestuoso striptease en el aeropuerto del Prat. Ya sé que a un montón de gente el berrinche le pareció exagerado, pero yo pienso que una muestra de carácter nunca viene mal cuando los pitidos del arco de seguridad empiezan a tocarte los nervios. Me hubiera gustado haberle visto, me hubiera gustado ver al señor licenciado en Derecho y miembro del Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona, titular de un montón de masters, cabeza visible de un reputado bufete y yerno del acaudalado empresario Juan Echeverría, tirando los zapatos al aire, quitándose los pantalones, gesticulando como un poseso.Laporta, Rafael, es como una fuerza de la naturaleza.
¿O será que desde la cuna está acostumbrado a salirse con la suya? Porque una cosa es cierta, el actual presidente del Barça proviene de alta cuna catalanista, lo cual me lleva a preguntarme el porqué de la escasez de directivos de fútbol de origen proletario o, al menos, de clase media. Fíjate que presidentes de gobierno los hay, piensa en el brasileño Lula, llegado al poder desde los semilleros del bajo pueblo. Pero es patente que es más difícil llegar a presidente de club de fútbol que a jefe de gobierno.
Aparte de lo anterior, lo cierto es que Laporta está dejando su impronta en la historia culé. ¿Cuándo ha ocurrido, antes de ahora, que un sector de los energúmenos encuadrados bajo las banderías de los Boixos Nois, aparte de amenazar e insultar al presidente de su club, hubieran planeado secuestrarle?
Claro que nuestro Kennedy azulgrana es hombre singular donde los haya, mira que haberle arrebatado el triunfo electoral al mismo Lluís Bassat, que parecía tener todas las basas y además contaba con la ventaja de conocer a fondo las técnicas de la promoción, como buen publicista.
Lo dicho: una fuerza de la naturaleza, un político nato metido a presidente de entidad deportiva. No tuvo empacho en declararse «independentista» (ignoro si todavía mantiene dicha postura); pujó con bríos cuando había que derribar a Núñez, lideró la plataforma Elefant Blau, e hizo todo lo que pudo por traer a Beckham, pero eso sí que no pudo. Claro que cuando se gana tanto en algo hay que perder, es ley de vida. De todos modos, de una cosa estoy más que seguro: un tipo que es amigo de Pilar Rahola y a la vez se muestra capaz de quitarse los pantalones en un aeropuerto atestado es capaz de cualquier cosa, así que atención a la trayectoria futura de Laporta, es una fuerza de la naturaleza y le fallan los frenos. Si no se estrella antes, llegará lejos.
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