La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

15 Agosto 2006

Los astros, en su sitio, de Eduardo Mendicutti en El Mundo

LA SUSI CON LEONOR

Menudo disgusto. Ahora resulta que a mi Doña Leonor, como Heredera del Heredero, los astros no le son nada propicios. Quizás no llegue ni a reinar y, si lo hace, su reinado será turbulento.Lo dice nada menos que mi don José Antonio López, historiador experto en astrología. Pero, por mí, como si lo dice Aramís Fuster.Eso hay que arreglarlo.

Por lo visto, la Heredera del Heredero tiene en el medio cielo al temible Marte, lo que implica la posibilidad de que no suba al trono, y, encima, Marte aparece mal 'aspectado' con Neptuno, lo que la hace proclive a la traición de sus colaboradores. Por si fuera poco, la ubicación de Marte en el signo de Tauro supone que mi Doña Leonor tendrá tendencia a que se frustren sus proyectos, y, para colmo, la posición del Sol y de Júpiter en la Casa III indica que tendrá dos hermanos, al menos uno de ellos varón y, quizás, futuro rey.

Al ser nativa de Escorpio con ascendente Leo, tendrá un carácter marimandón, incluso en asuntos de Estado, con el consiguiente conflicto constitucional, y, al tener a Urano en la Casa VII, su vida sentimental será pródiga e intensa y dará la campanada a la hora de casarse, como ha hecho su padre, mi Don Felipe, pero todavía peor; quiero decir, con alguien todavía más sorprendente que mi Doña Letizia. Vaya tela.

- No te preocupes, cariño -le dije a mi Doña Leonor-, esto te lo arregla la Susi, aunque tenga que poner el firmamento entero patas arriba.

Dicho y hecho. Cogí el telescopio que le regaló a mi Don Felipe su abuela mi Doña Federica, me encaré con Marte y le dije:

- Oye, Marte, mamarracho, haz el favor de quitarte ahora mismo del medio cielo de mi Infanta, y desubícate ya del signo de Tauro, sieso, que eres un sieso, y ya puedes ir 'aspectándote' bien con el desgraciado de Neptuno, para que a mi niña no la traicionen y pueda reinar sin complicaciones ni sobresaltos. Y haz el favor de no ponerte en plan estrellona, que no eres más que un planeta.

Después, enfilé al Sol y a Júpiter y les espeté:

- Zopencos, ¿qué haceis los dos en la Casa III, con el peligro que eso tiene, por Dios? Como le nazca a mi niña un hermanito varón por vuestra culpa, y le birle el trono, os vais a enterar, patosos, que sois unos patosos.

El siguiente, claro, fue Urano.

- Urano, zoquete -le dije-, ahora mismo te estás yendo de la Casa VII, aunque tengas que vivir debajo de un puente, porque por tu culpa mi Infanta no va a ser una casquivana sentimental y una irresponsable matrimonial. Ea.

Por último, hablé con el Zodiaco de tú a tú, para que hiciera un arreglillo en el horóspoco, y luego llamé a ese señor López y le pregunté qué tal ahora la carta astral de mi Doña Leonor.

- Irreconocible -admitió, estupefacto.

De eso se trataba. A los astros hay que ponerlos en su sitio.

© Mundinteractivos, S.A.

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Lector de artículos de opinión, sobre política y economía, que cree que este mundo podría tener arreglo si dialogásemos más

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