'El señor de las moscas' William Golding
De joven fue actor, luego maestro y llegó a publicar un libro de poemas. Después, este británico optimista, William Golding (1911-1993) sirvió en la marina durante la II Guerra Mundial.Parece que los horrores que vio, mudaron por entero su carácter.Cuando en 1946 se reintegró a la vida civil, tenía ya un pésimo concepto del ser humano. En una de sus obras llegó a escribir: «No somos inocentes. Somos algo peor que culpables: somos ridículos».
No suele ocurrir que la primera obra que un autor publique (aunque sea un trabajo maduro) resulte la de más éxito en su carrera.Pero eso le ocurrió a Golding: El señor de las moscas se editó en 1954 y fue siempre la obra emblemática de su autor, que obtuvo en 1983 el premio Nobel de Literatura y publicó otros libros tan atractivos como El dios escorpión (1971) o el póstumo, La lengua oculta.
El señor de las moscas (llevada al cine en 1963 por Peter Brook) narra la historia de un grupo de muchachitos ingleses -entre 6 y 13 años- que llegan a salvo a una isla desierta, durante la guerra, tras caer al mar el avión que los evacuaba. Son los únicos supervivientes. Primero tratan de comportarse como lo que son o creen ser, ciudadanos intachables; pero el desorden ancestral se deja sentir muy pronto.
Para Golding el hombre es un animal racional, aunque en la mayoría de la especie lo animal prepondere pronto. Se hacen dos grupos de chicos: los que siguen a Ralph (rubio y guapo), que busca la sensatez y el orden, y los cada vez más numerosos que siguen a Jack, alto y pelirrojo. Son los mayores -13 años- y por tanto los líderes. Los de Jack se convierten pronto en cazadores, matando cerdos salvajes, y la cabeza de un animal clavada en una pica y llena de moscas se convierte en su tótem y dios (el miedo causa la irracionalidad del hombre). Se dejan crecer el pelo, van casi desnudos y se pintan la cara con tinturas naturales. Crece tanto su salvajismo y violencia, que llegan a matar a dos de sus camaradas: Simon (un moderado) y Piggy, un niño débil. Cuando un capitán de la marina arriba a la isla, porque ha visto humo desde su barco, no puede creer lo que encuentra: una tribu de salvajes chicos blancos, gritones y brutales pretende dar caza a Ralph -el rubio- como si se tratara de un animal selvático. La civilización es recuerdo sólo.
El señor de las moscas es una excelente novela y una parábola pesimista. Entre los humanos triunfa la bárbara ley del más fuerte.Y la bestia (el dios de los niños) vive en el fondo de todos nosotros. Espera únicamente la ocasión de salir y decirnos quién manda. Todo parecido con la actualidad es involuntario.
El señor de las moscas. William Golding. Editorial Alianza. 341 páginas. 10 euros.
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