Salud Vallbona: ¿Estás de acuerdo en que a Mariano Rajoy la suerte le es esquiva? Para mí que el hombre está gafado, quizá esto explique el hecho de que habiéndose asomado a las puertas del poder éstas se hayan cerrado en sus propias barbas. Bueno, también es cierto que le cayeron unos cuantos marrones cuando el panorama empezó a ponerse turbio, igual que las aguas del Cantábrico por mor del petróleo que perdió el Prestige. Así y todo, don Mariano apechugó como pudo, pero hay que reconocer que Aznar no se lo ponía fácil, y también que la famosa foto en la que don José María aparece con Bush apoyando las patas sobre la mesa a Rajoy debe de haberle caído como una patada en la cabeza. Que no se dice pata, Rafael, bien que lo sé. Se dice pies cuando se trata de seres humanos, pero en el caso de las meteduras de patas a todo el mundo le parece lícito que se hable de patas. También es tener bastante mala pata que la desgracia se haya cebado con España un par de días antes de las Elecciones Generales.

Yo, Vallbona, soy de los que creen en el factor suerte. De Napoleón Bonaparte se dijo que había sido el hombre adecuado en el momento justo. De Mariano Rajoy podría decirse que, sobre todo en los últimos tiempos, fue el hombre que no se adecuó al momento justo, sin embargo tuvo que salir a escena en esa parte del guión, y no en otra.

Ahora bien, yo creo que fuera de lo anterior, Mariano Rajoy, igual que Duran i Lleida o Miquel Roca, es uno de esos políticos lastrados por el exceso de moderación, y ya se sabe que en la política como en el amor la suerte es de los audaces. De Zapatero, por ejemplo, podrá decirse cualquier cosa, menos que le haya faltado audacia.

Ahora el antiguo registrador de la propiedad parece querer recuperar el campo perdido y, aunque sin perder la médula del discurso tradicional, pretende cambiar el tono. Están los que opinan que ya era hora de poner los puntos sobre las íes y empezar a mostrar cierta sana belicosidad, sobre todo cuando desde el gobierno se intenta pactar con los belicosos por antonomasia, pero tampoco faltan los que consideran que el líder de la oposición simplemente está nervioso, y eso no es bueno. Desde mi punto de vista Mariano Rajoy no es mal esgrimista, pero falla en lo básico: me refiero al supremo arte de la estocada mortal.

Sin embargo, don Mariano tiene mucho a su favor, por ejemplo ese aire de buen padre de familia, hombre de bien y tipo contemporizador.Eso, en la España de las señoras de misa diaria y mesa camilla da muy buena imagen. Quizá al gallego aún no le ha llegado el momento oportuno para ser el hombre más adecuado. Ya veremos.

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