'La ciudad de la niebla' Pío Baroja

En octubre hará 50 años de su muerte, y es ocasión para celebrar un tanto a Pío Baroja (1872-1956), el vasco poco amigo de nacionalismos.Pero Baroja casi siempre ha estado presente entre nosotros, es un autor muy vivo. Baste decir que además de Hemingway y de Dos Passos, hablaron bien de él Benet y Cela, tan contrapuestos los cuatro. Don Pío fue un señor escéptico y descreído -muy curioso, eso sí- que pensaba que la vida era regular y los hombres malos.Sus novelas no son un portento de estilo (quería escribir desgalichado) pero sí un portento de su estilo, y de lo que los críticos llaman «su tono».

La ciudad de la niebla (1909) no suele contar entre las mejores novelas de Baroja, y acaso por ello veamos ahí mejor su mundo y su aire, ese llenar casi todo de anécdota y atmósfera. La cuidad es Londres, naturalmente, a la que llegan exilados desde Portugal el doctor Aracil y su hija María -simpatizantes anarquistas- que sólo por su curiosidad se ven involucrados en el atentado de la boda de Alfonso XIII. El Londres por el que vagabundean los protagonistas, lleno de exilados de otras naciones, sobre todo rusos de antes de la revolución, es una ciudad muy lejana a la de cualquier guía turística. No un Londres de monumentos o museos, sino de calles estrechas y casas y pensiones regulares.Vemos mundos marginados y multitud de tipos raros o singulares (los que le gustaban a Baroja) y algunos personajes de libros anteriores como Iturrioz, «viejo pajarraco del individualismo anarquista y romántico». Todo es peculiar, melancólico y húmedo, entre amores, simpatías y nostalgias en barrios oscuros.

La novela se lee estupendamente. Cautiva su vital melancolía: acaso eso sea Baroja. El doctor Aracil acaba casándose con una viuda sudamericana, la señorita Rinaldi, y María (narradora de la primera parte) retorna a Madrid. Vida, perplejidades y una manera de narrar singularísima.

Baroja -a veces con criterio un tanto gratuito- agrupaba sus muchas novelas en trilogías o cuatrilogías. La ciudad de la niebla es la segunda de la trilogía La raza, que se abre con La dama errante (1907), que habla de Aracil y de su hija en España, con el anarquista catalán Nino Brull, y se cierra con El árbol de la ciencia (1911), uno de los clásicos de Baroja, que ya es otra cosa: la vida del muy desesperado nihilista Andrés Hurtado.

Acaso lleven razón quienes dicen que lo mejor de Baroja es él mismo, su tono, su misantropía. Su biógrafo Miguel Pérez Ferrero lo describió así en su obra de 1960 Vida de Pío Baroja: «Amó al solitario fugitivo de sí mismo». Viendo -cabe añadir- la desamparada extrañeza de los otros.

La ciudad de la niebla. Pío Baroja. Incluido en la trilogía La Raza. Editorial Tusquets. 580 páginas. 22 euros.

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