En relación con la publicación, el 20 de julio del 2006, del artículo del politólogo ruso Serguei Karaganov, "Geopolítica trastornada", en el cual el autor, bastante tendenciosamente, expone la situación alrededor de la ampliación de la OTAN en general y la posible adhesión de Ucrania a la Alianza en particular, nos gustaría expresar algunas opiniones al respecto.

Karaganov intenta ser aforístico y chispeante en sus conclusiones, demostrando con su visión los verdaderos (y no irracionales y suicidas) intereses nacionales tanto de Ucrania como de la Unión Europea. Quizás, desde su punto de vista, dichos intereses pueden ser articulados más adecuadamente desde Moscú y no desde Kiev, Bruselas o Madrid.

No obstante, el autor demuestra una comprensión absolutamente errónea de la naturaleza del Estado ucraniano y su lugar en el mundo, así como la visión de los intereses nacionales de los países de la Unión Europea. La aparición de Ucrania en el mapa político hace quince años es un elemento natural de extensión de la zona euroatlántica de estabilidad y seguridad. El complicado camino de una Ucrania independiente confirma que, a pesar de las dificultades del periodo de transición, este país toma la trayectoria del desarrollo democrático, inmanente para la mayoría de los países europeos. Los sucesos de la revolución naranja del 2004 confirmaron esta tendencia y la llenaron de un sentido nuevo. Estas circunstancias provocan celos incontenidos de las fuerzas que siguen pensando en términos de guerra fría y esferas de influencia.

El primer error de Karaganov es un intento, típico de los realistas rusos, de polarizar las diferencias en el enfoque de EE. UU. y la UE en asuntos de seguridad para fomentar la desconfianza entre los países democráticos con el fin de construir sus propios juegos geopolíticos a partir de las diferencias existentes. Explotando cierta irritación de los europeos por la actitud de EE. UU., el autor inventa la tesis de que Ucrania pretende convertirse en el baluarte pronorteamericano en Europa del Este. Bastan sólo dos hechos para desmentir esta tesis: Ucrania, como España, retiró sus tropas de Iraq; Ucrania, como España, mantiene una posición consecuente respecto a la actual crisis de Oriente Medio y no apoya el uso desproporcionado de la fuerza por Israel.

Tras haber declarado sus intenciones de integración en la OTAN y la UE, Ucrania ha optado por el camino de las transformaciones sistemáticas de la sociedad y del Estado basándose en el modelo europeo, así como lo habían hecho anteriormente los países de Europa Central y Oriental. Sí, el camino de Ucrania parece ser más difícil y extendido en el tiempo, pues las deformaciones provocadas por el régimen comunista y la debilidad de las tradiciones democráticas han resultado más profundas.

Otro error del autor está en la demostración de su arcaica visión del problema de las fronteras. Según él, Ucrania, intentando convertirse en miembro de la OTAN, va a construir en la frontera con Rusia "un cerco de alambrada". Fronteras de este tipo en Europa ya no las hay, y las necesidades (tanto políticas como tecnológicas) de construirlas ya no existen. No obstante los politólogos de la escuela soviética, como vemos, todavía sueñan con las imágenes de murallas, destruidas ya hace tiempo. La imagen de familias divididas, paro, compañías que cierran y el arco de inestabilidad al estilo de Yugoslavia demuestra el fervor enfermizo, típico más bien de la parte revanchista de los políticos rusos que de un politólogo profesional. Sin embargo, nosotros recordamos, que el mismo Karaganov hace casi un par de años predijo un conflicto armado en la frontera entre Ucrania y Rusia en caso de que las partes comenzasen su demarcación. Entonces los rusos estaban totalmente en contra de la sencilla demarcación de la frontera, al considerar que de esa manera se iba a reconocer la irreversibilidad de la independencia de Ucrania. Actualmente, la situación ha cambiado y las partes se están preparando para el proceso de demarcación. Y nada despierta ya ningún tipo de temor respecto a la desestabilización en la frontera.

La farsa analítica de Karaganov llega a la culminación en su absurda profecía de que la perspectiva del ingreso de Ucrania en la OTAN "beneficiaría a los terroristas y radicales, que aspiran a desestabilizar la situación y conseguir las armas nucleares". Quisiéramos saber de qué manera la ampliación del espacio de democracia y estabilidad que es la OTAN puede tener consecuencias semejantes. Al contrario, la preparación para el ingreso en la Alianza Atlántica significa para Ucrania la realización de toda una serie de importantes reformas que sustancialmente mejorarán la capacidad del país para afrontar nuevas amenazas de su seguridad. Esas reformas están detalladamente reflejadas en los planes anuales Ucrania-OTAN. El cumplimiento de esos planes se encuentra entre las prioridades de la política del Gobierno ucraniano, independientemente de qué partidos forman hoy en día la coalición que integra el Ejecutivo.

Respecto a la percepción en Rusia de la intención de Ucrania de ingresar en la OTAN, es oportuno acordar la postura oficial del presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, expresada en su entrevista para la cadena de televisión France 3 el 7 de mayo del 2005: "Quiero subrayar: nosotros acogeremos con respeto su decisión, porque determinar la política de defensa es su derecho soberano. Ello no va a perjudicar nuestras relaciones interestatales. Repito, nosotros mismos desarrollamos relaciones con la OTAN".

El ingreso de Ucrania en la OTAN puede convertirse en un factor que ejerza una influencia positiva en los propios procesos de Rusia, donde las tendencias autoritarias están dominando. El éxito de las transformaciones en Ucrania y como resultado su posterior ingreso en la OTAN y la UE puede indicar a la elite rusa que el camino de aislamiento y contraposición en el mundo democrático no es la dirección óptima para el progreso de Rusia como potencia regional.