'La noche de la iguana' Tennessee Williams
Aunque su muy exitosa y polémica carrera como dramaturgo (uno de los mejores del siglo XX) eclipsó en buena medida el resto de su producción, Tennessee Williams (1911-1983) escribió además dos libros de poemas -nada desdeñables-, cuatro de relatos, y al menos dos novelas (una de ellas La primavera romana de la Sra. Stone), entre otras actividades literarias como guiones o artículos.
Lo que no cambió nunca, en el sureño y atormentado Tennessee, fue su estilo o su mundo: a menudo seres marginados, dolientes o hipersensibles, muchos chicos atractivos -en primero o segundo plano-, alcohol, inseguridad, desequilibrio. Gore Vidal habla, en Tennessee, del tranvía del Deseo y del tranvía del Cementerio.Siempre una lírica búsqueda de algo desasosegante y mórbido.
La noche de la iguana y otros relatos es una antología de todos los que Williams publicó entre 1928 y 1980, sea en libros o sólo en revistas. El más antiguo (muy anterior a su éxito como dramaturgo) es La venganza de Nitocris, que apareció cuando su autor tenía 17 años.
El último (de 1977) es irónico y morboso a la vez, y lo homosexual -dicho y no dicho- es el tema central: El chapero asesino y el carroza disimulón. Probablemente muchos lectores (aunque Tennessee tiene forofos, entre los que me cuento) encuentren lo mejor en la etapa intermedia, la de mayor fertilidad del autor, años 40 y 50. Algunos de estos relatos dieron lugar a obras de teatro, siempre posteriores.
Es el caso de La noche de la iguana, escrito en 1948 (y publicado en el libro Un brazo y otros relatos, ese mismo año), que es el origen, con modificaciones, de la pieza dramática de igual título estrenada en 1962. El cuento -de sensibilidad aguzada y exquisita- narra la historia de una solterona sureña, pintora y reprimida, Edith Gelkes, que observa el velado amor de dos escritores que comparten residencia con ella en un hotelillo en Costa Verde, cerca de Acapulco, mientras una iguana atada sufre por liberarse de la cuerda y escapar, metáfora de dolientes seres en el límite.
En esa línea de lirismo extremado, máximo esteticismo, delirio y muerte, está El poeta, un cuento muy bello, a ratos surrealista.
Los relatos son Tennessee Williams en estado puro. Y uno comprende lo que el escritor mayor dice del más joven: «Mike es un ser desamparado que no se sabe defender. Siempre me han atraído todos los seres que no se saben defender». Deseo, verano y humo. ¡Qué difícil vivir sin la bondad de los desconocidos!
La noche de la iguana y otros relatos. Tennessee Williams. Editorial Debolsillo. 261 páginas. 8,95 euros.
© Mundinteractivos, S.A.

Escribe un comentario