Si este curso que expira ha sido ‘muy difícil’ a la hora de contratar profesionales de la abogacía –según explican los socios directores de los despachos-, no parece que la cosa vaya a mejorar a partir de septiembre.

La opinión del mercado legal español es que la contratación de abogados va a ser más complicada el próximo curso. “Estamos ante un mercado de candidatos”, explica un experto. “Son ellos, los abogados, los que deciden a qué despacho quieren ir. Antes eran los bufetes los que elegían a los profesionales”.

Durante este año han sido muchos los socios directores y los headhunters que han mostrado su sorpresa por las dificultades para encontrar buenos abogados y contratarlos. “Tiene mucho que ver que la curva demográfica desciende cada vez más. Hay menos chavales y eso se nota en el mercado”, explica un cazatalentos de abogados.

Y los expertos no creen que se trate simplemente de una cuestión de pagar más o menos dinero. “Los abogados buscan cada vez más la conciliación del trabajo con la vida personal y los despachos no se lanzan a apostar por ellos”, asegura un cazatalentos. Algunos bufetes han empezado a dar algún paso en esta dirección, “pero no se ven políticas decididas en este respecto”.

El motivo de que no se apueste por la conciliación es, según los expertos, por un tema de la diferencia generacional. “Los socios que rondan los 40 años vivieron una época de paro en la que tenías que hacer muchas horas para no quedarte en la calle. Ahora los abogados saben que hay más sitios donde colocarse”, explica un experto. Además, los profesionales estiman que, con todas las herramientas tecnológicas con las que se cuenta actualmente, sería fácil conseguir que un abogado trabajase más desde casa.

El dinero no lo cura todo

Aunque el dinero no sea el principal y único reclamo para los abogados, sí es cierto que puede ser un arma para atraer talento. Eso, no obstante, puede generar conflictos dentro del despacho.“Si quieres traerte a un abogado, tienes que pagar una prima de riesgo”, señala un socio de un bufete. El asunto no es una novedad, ya que la ley de oferta y demanda también rige entre los bufetes.

Pero el remedio puede ser peor que la enfermedad. “Si fichas a un abogado de otro bufete, le vas a tener que pagar por encima de lo que cobraba en su anterior despacho. Y eso te puede generar un problema interno”, explica un socio de una de las grandes firmas internacionales. “Puede ocurrir que los abogados que ya estaban en el bufete con el mismo nivel de experiencia que el nuevo fichaje te exijan una equiparación de emolumentos. Por eso, fichar a un abogado puede ser una bomba de relojería”.

Por todo ello, los expertos consultados estiman que, durante el curso que empieza en septiembre, será más difícil conseguir la contratación de los mejores abogados, que serán los que elijan destino. Además, las previsiones hablan de otro año lleno de operaciones, por lo que se hace especialmente importante contar con un equipo de profesionales de garantías para poder atender a los clientes.